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miércoles, 19 de junio de 2019

Sprachspielkultur



Conocí a Annette Kuhn hace poco más de dos años. Nuestro primer contacto fue posible gracias a la hija menor de unos buenos amigos, los Rösli-Deffendini, a quienes Irma y yo consideramos parte de nuestra familia —para nosotros son esa clase de amigos a la que Isaac Chocrón llamaba la “familia elegida”, tanto o a veces incluso más importante que la familia de sangre—. De hecho, Adriana, la hija menor de los Rösli-Deffendini, nos trata a Irma y a mí como si fuéramos sus tíos desde antes que empezara siquiera a decir palabra.

Ahora Adriana tiene diez años.

Los Rösli-Deffendini viven en Winterthur, una ciudad y comuna suiza perteneciente al cantón de Zúrich. Allí se mudaron a finales de 2015.

Cierto día, a la escuela pública de esa localidad donde Adriana cursa la primaria, llegó una profesora suplente que, entre otras cosas, le habló a la clase sobre la indeleble magia del teatro. En la mínima ocasión que tuvo, la menor de los Rösli-Deffendini saltó y dijo que ella tenía un tío escritor que había publicado varios libros y que además hacía teatro. Aquella profesora suplente se interesó en lo que había dicho su alumna y al final de la clase la llamó aparte y estuvo conversando un rato con ella.

Aquella profesora suplente era Annette Kuhn.

Como muchos suizos, Annette domina varios idiomas (español, inglés, francés, italiano y, por supuesto, su idioma materno, alemán). Aparte de ser docente, es una veterana actriz con estudios en importantes escuelas de actuación de Suiza y Alemania y a lo largo de su trayectoria ha incursionado en otras áreas de las artes escénicas como la dramaturgia y la dirección y producción de espectáculos.

Años atrás fundó un par de compañías de teatro que todavía mantiene en activo al día de hoy. Con una de ellas ha producido y dirigido espectáculos conectados con la esencia de la cultura hispana. En 2015 estuvo de gira por Sudamérica con uno de estos espectáculos.

Semanas después de aquella conversación entre profesora y alumna, Annette me escribió un email y desde entonces hemos estado en contacto, bien sea por Whatsapps, Skype o correo electrónico. Y en todas estas comunicaciones que hemos sostenido, tras aquel primer email introductorio, ambos hemos mostrado nuestro interés y deseo de trabajar juntos. A finales de 2016 se presentó una oportunidad de hacerlo y ni corta ni perezosa Annette viajó hasta Madrid a comienzos de 2017, pero, por diversos motivos, aquel asunto no cuajó —a despecho nuestro, nos vimos en la obligación de abortar dicho proyecto— y nos dejó a ambos frustrados y con muy mal sabor de boca. Sin embargo, el contacto y el deseo de colaboración mutua continúan manteniéndose intactos.

En marzo de este año Annette inauguró un espacio en Feuerthalen —localidad vecina de Schaffhausen, ciudad y comuna donde reside Annette— a través del cual pretende canalizar parte de sus múltiples inquietudes creativas. Lo ha bautizado ÄNET AM RHY - Raum für Sprachspielkultur, algo así como “al otro lado del Rin, espacio para el juego de palabras”. El nombre es a su vez una especie de juego de palabra puesto que la sala y la casa de Annette están separadas por el río Rin aunque pertenecen a cantones diferentes. Como Annette es una enamorada de los idiomas y de otras culturas, no solo quiere que la sala acoja actividades exclusivamente en alemán, sino que allí también tengan lugar eventos en otros idiomas. Hasta el momento, entre otros, en ÄNET AM RHY se han presentado un par de músicos argentinos, un poeta estadounidense de origen cheyene y el próximo domingo 23 yo estaré hablando sobre mi obra en un encuentro que incluirá música y lecturas dramatizadas de fragmentos de mis libros publicados en España.

ÄNET AM RHY nace con un espíritu transversal, con la idea de acoger entre sus variadas actividades manifestaciones artísticas de otras culturas y en otros idiomas.

Seguramente más adelante surgirán nuevas oportunidades que nos planteen nuevos retos y desde luego nuevas ocasiones de colaborar y trabajar juntos. Por lo pronto, no puedo más que desearle larga y prospera vida a ÄNET AM RHY - Raum für Sprachspielkultur.

jueves, 12 de octubre de 2017

Esto va sobre víctimas y victimarios


A lo largo de la historia, cuando las víctimas ha alcanzado por fin el poder, en no pocas ocasiones —y en un lapso por lo general bastante corto—, han acabado convirtiéndose en verdugos y cometiendo a menudo atrocidades incluso peores a las que vivieron confundiendo de este modo venganza con justicia. Pareciera que, además de cegarlas, el resentimiento las moviliza, las guía y justifica y entonces ya nada puede detenerlas y mucho menos satisfacerlas en la búsqueda de la tan anhelada compensación, en la búsqueda de esa indemnización de la dignidad herida que creen merecerse. A veces nada nos complace más que ver de rodillas a aquellos que nos han infligido alguna afrenta. ¿Y quién se detiene a pensar que se comporta como un villano cuando en realidad lo que se está buscando es justicia?

 “Oleanna”, de David Mamet, nos habla de este asunto tan complejo como antiguo. También aborda la problemática de quienes ambicionan, desean y luchan por el ascenso social en una sociedad que se los niega. Y para tratar estos asuntos tan peliagudos, tan enmarañados, se vale de una sencilla premisa: una estudiante universitaria que va al despacho de su profesor para reclamar la nota de un trabajo académico. A partir de esta simple anécdota, Mamet construye una metáfora en la que cabe una buena parte de la historia de la humanidad.

Quienes seguimos a Mamet sabemos que en sus piezas no suele plasmar un mundo en blanco y negro, sino que en ellas el autor intenta representar, en la medida de lo posible, el gran espectro de matices, de grises, que pueden llevar de un color al otro. Quizá por este motivo, con frecuencia muchos espectadores se sienten incómodos viendo uno de los montajes de sus obras porque de pronto se descubren desubicados al tratar de elegir (o eligiendo) un bando. “Oleanna provoca desasosiego e incertidumbre en este mundo donde necesitamos identificar claramente quién es el malo y quién es el bueno y si no llegamos a descubrirlo realmente es porque todos somos esa estudiante y todos somos ese profesor. Todos hemos luchado alguna vez para que nuestra razón impere sobre la razón del otro, ya que no queremos asumir que lo que no se entiende nos asusta”, ha dicho Luis Luque, director del montaje.

Para el espectáculo, Luque ha optado por un escenario limpio, de elementos limitados, apenas un par de sillas y un escritorio, pero montados sobre un artilugio que, a medida que avanza la trama, permite al público constatar el cambio de roles que se produce en la pieza.

Las interpretaciones de Fernando Guillén Cuervo y Natalia Sánchez son sencillamente magistrales, marcando con precisión el ritmo de la trama, yendo de la contención a lo explosivo en determinados momentos, respetando así el delicado mecanismo de relojería que Mamet ha imbricado en su obra.

Tras la función de “Oleanna” me he puesto a reflexionar sobre el victimismo, que es como una especie de monstruo de mil cabezas, por lo general insaciable, que apenas encuentra un resquicio adopta la actitud de creerse con derecho a todo.

martes, 13 de junio de 2017

La incertidumbre del dramaturgo ante el estreno


En ocasiones, durante un estreno, las preguntas que se hacen los actores antes de salir a escena son las mismas preguntas que retumban sin cesar en el interior de la cabeza del autor del texto —que aguarda en silencio en la oscuridad del patio de butacas— en el que se ha basado el espectáculo que está a punto de comenzar: ¿Le (me) gustará lo que hemos (han) hecho con su (mi) obra? ¿Estaremos (estarán) a la altura de los personajes que ha (he) creado? ¿Le (me) gustará en realidad este montaje? ¿Será estéticamente atractivo para él (mí)? ¿Habremos (habrán) respetado la esencia de la pieza?

Los nervios que atacan a ambos creadores en esos instantes, pese a ser muy distintos, quizás compartan una intensidad similar. Una vez un amigo actor me dijo que el día que dejara de sentir mariposas en el estómago antes de salir a escena, ése mismo día se plantearía dejar de actuar. Y parafraseando lo que dijo este querido amigo, también yo dejaré de asistir a los estrenos de los espectáculos basados en mis textos cuando dejen de producirme las expectativas que suelen producirme.

Entre las muchas bondades y misterios que conserva el teatro como disciplina de creación colectiva está el hecho que un mismo texto puede generar múltiples interpretaciones y por tanto una variedad casi infinita de puestas en escena. De manera tal que una misma pieza puede ser degustada en preparaciones y presentaciones diversas a lo largo de los años. Es lo que ocurre con algunas piezas emblemáticas o “clásicos” que están constantemente subiendo a escena. A la hora de dar forma a un espectáculo cuyo origen proviene de un texto, los grupos o compañías de teatro cuentan casi con la misma libertad creativa con la que un lector recrea en su imaginación el universo que habita en una novela.

Ya sé. Lo admito. Tal vez se me ha ido la pinza y he exagerado un poco con esta última afirmación, pero es para que el lector menos habituado en los misterios del teatro comprenda lo que intento decir.

Por ejemplo, Pieza para dos actores es una de mis obras de teatro más representadas. He tenido la fortuna de asistir o ver varios de sus montajes en distintas ciudades. Recuerdo con especial cariño y emoción tres de ellos: el de Montevideo (el primero, estrenado en abril de 2009; se mantuvo durante tres meses en cartelera y recibió muy buenos comentarios de público y la crítica especializada), que produjo la gente de Ilusionarios Teatro; el de NNC, estrenado en 2010, el texto fue traducido al gallego y llevado a escena en este mismo idioma en Santiago de Compostela y, finalmente, el que estuvo a cargo de la Corporación TECOC de Bello (Medellín) y que, desde su estreno en 2014, la agrupación repone en su sala cada cierto tiempo.

La pretensión de todo dramaturgo es escribir historias que acaben sobre los escenarios. Asistir al estreno de un espectáculo basado en uno de tus textos en el que solo participas como autor, que nada tienes que ver con la producción más allá de haber contribuido con el texto, es de las cosas más maravillosas que pueden ocurrirle a un autor teatral. Por eso, cada vez que en cualquier lugar del mundo sube a escena una de mis obras, alzo la copa y digo ¡a su salud!

Por estas fechas un nuevo montaje de Pieza para dos actores hace temporada en Madrid (para los interesados: se titula El cuarto y estará todos los domingos de junio en la Sala NAO 8, calle Nao, 8, a las 20.30 horas). Esta vez los papeles de los personajes (Lucía y Antonio) recaen sobre las excelentes interpretaciones de Silvia Campos y Antonio Escamez, bajo una más que interesante —e inquietante— puesta en escena de Omar Morán. He de aclarar que Silvia se había enfundado ya en la piel de Lucía en una producción anterior que se estrenó en la Sala Vargas Calvo del Teatro Nacional de San José de Costa Rica en 2011. Lamentablemente no pude asistir a la temporada de este montaje pero sé de buena fuente que se mantuvo dos meses en cartelera y que también recibió muy buenos comentarios de público y crítica.

Aparte de las estupendas actuaciones y de la inquietante y sórdida atmósfera que ha conseguido crear el equipo artístico, lo que más me ha sorprendido de este último montaje de mi obra es que ha despertado en mí la sensación de reencontrarme con el texto que pergeñé hace casi treinta años. Quizá sea justo esto lo que me ha impulsado hoy a escribir y compartir esta nota en mi blog. Me explico. Hasta la fecha los montajes de Pieza para dos actores de los que he tenido noticia se han llevado a escena siempre en el formato de comedia. Como ya he argumentado antes, al principio de esta nota, algo por demás válido, lícito, que funciona. Totalmente plausible. Sin embargo, El cuarto se aleja de estos registros y ha apostado por una puesta en escena más inquietante y sórdida que, he de ser honesto y confesarlo, se acerca más a la lectura de aquel texto de 1989.

Una vez más la magia y los misterios del teatro han vuelto a materializarse sobre un escenario. Una vez más me dejan sorprendido. Aunque, desde luego, todo lo anterior no pasa de ser la mera impresión, apreciación u opinión personal del autor del texto. Que quede claro.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Los beneficiosos efectos de la risa


«La risa es propia del hombre», escribió Henri Bergson. Aunque a menudo nos olvidemos de reír condicionados por una realidad que nos atenaza y agobia.

Según los expertos, reír es beneficioso para nuestra salud. Cuando reímos, el cerebro hace que nuestro organismo segregue endorfinas, una suerte de drogas naturales que se liberan a través de la médula espinal y el torrente sanguíneo y que resultan varias veces más potentes que la morfina.

Los niños, más naturales y auténticos, libres de ataduras y prejuicios, están mucho más dispuestos a reírse que los adultos. Un pequeño se ríe un promedio de trescientas veces al día mientras que un adulto apenas lo hace entre quince y cien.

Y exactamente como un niño me dispuse a disfrutar, el pasado sábado 26 de noviembre en la sala Lola Membrives del Teatro Lara, de “Tres”, una comedia de Juan Carlos Rubio.

Confieso que el arranque del espectáculo me ha parecido algo flojo, sin embargo, más temprano que tarde ha ido cobrando cuerpo y ritmo y, poco después, junto al resto de los espectadores —el aforo, por cierto, estaba completo—, reía como hace tiempo no lo hacía en el teatro. ¿Cuántas veces no se habrá dicho que la risa del espectador es tan grande como llena está la sala?

“Tres” es una divertidísima comedia de enredos sin mayores pretensiones. O sí. Creo que su mayor y más válida pretensión es hacer reír al público a carcajadas, algo que por supuesto consigue con creces.

Tres cuarentonas (Rocío, Ángela y Carlota) deciden reencontrarse para rememorar vivencias del instituto y tener noticias de sus respectivas vidas actuales. Se supone que debe ser un encuentro festivo pero, digamos, ninguna de las tres se halla en la mejor etapa de sus vidas: Rocío es una estrella en decadencia, Ángela está en terapia para superar la muerte de su marido y a Carlota su pareja le ha puesto los cuernos con una mujer mucho más joven y ahora se encuentra divorciada. La soledad es el factor común que las une después de tantos años. Es así cómo, a cierta altura de su reencuentro, con Ángela ebria y Rocío y Carlota algos saturadas, esta última le sugiere a sus amigas que si desean darle un vuelco a sus vidas se queden embarazadas. Lo que en principio ha sido una propuesta burlona de Carlota, se convierte en una obsesiva y descabellada meta para Ángela y Rocío en la que acaban involucrando también a Carlota, la más reticente con tan disparatada idea. Las tres acuerdan entonces embarazarse del hombre perfecto, bajo las siguientes condiciones: no habrá sexo ni relación con este hombre más allá de solicitarle su esperma.

Me ha gustado Eva Higueras en su rol de Ángela. Las interpretaciones del resto del elenco, Natalie Pinot —algo falta de naturalidad en los primeros minutos aunque luego mejora sustancialmente—, Carmen Mayordomo y Rubén Sanz me han parecido correctas al igual que la dirección de Quino Falero.

Hay momentos en los que la obra pareciera a punto de dar un giro hacia asuntos menos divertidos, reflexiones éticas o moralizantes que pretenden recordarnos lo serio que es vivir, pero pronto nos damos cuenta de que esto también forma parte del juego cómico de “Tres”.

Al finalizar la función salí del teatro con una sensación de bienestar que he atribuido a las endorfinas. Sensación de bienestar que mi mujer y yo acordamos prolongar en un café o bar de los alrededores. No cabe duda de que la risa es beneficiosa para la mente y el cuerpo.

viernes, 25 de marzo de 2016

Las rémoras del poder


¿Puede acaso alguien escapar de su pasado? Al parecer, según la más reciente pieza de David Mamet estrenada en España, no. Sobre todo si se es viejo, millonario, en una relación idílica con una joven y hermosa mujer y se ha apostado por el candidato equivocado en las próximas elecciones a gobernador del estado donde has levantado tu fortuna.

Se trata de “Muñeca de porcelana” (“China Doll”, su título original), dirigida por Juan Carlos Rubio e interpretada por José Sacristán y Javier Godino.

Mickey Ross es un viejo zorro de la política ya en retirada. Millonario, arrogante y con un oscuro pasado. A poco de comenzar el espectáculo nos queda claro que lo que ha conseguido es gracias a medrar en el poder, de haber tejido un enrevesado entramado de engaño y corrupción. Pero está decidido a dejar todo aquello atrás y disfrutar de su riqueza, alejado de las turbulencias del poder, los días que le restan por vivir. Borrón y cuenta nueva como suele decirse. De ahora en adelante sus días enteros serán en exclusiva para la señorita Pearson, la joven y hermosa británica de la que está perdidamente enamorado y a quien le acaba de comprar un avión como regalo de bodas. Ha planeado reunirse con ella en Toronto y de allí recorrer el mundo en su nuevo jet privado. No obstante, de un pasado como el que él ha vivido no es fácil librarse. Su mundo empieza a desquebrajarse al recibir una llamada telefónica relacionada con el jet que acaba de comprar y de forma acelerada los acontecimientos irán complicándose más y más hasta acorralarlo en un callejón sin salida.

El proceso de asistir al desmoronamiento de su mundo, de descenso a los infiernos que experimenta en carne propia a lo largo de la pieza Mickey Ross, el personaje principal de “Muñeca de porcelana”, es uno de los más violentos, vibrantes y apasionantes que recuerde. En menos de 24 horas Ross pasa de la gloria al fango. Y como en las buenas historias, durante ese trayecto, estará obligado a tomar una decisión tras otra. A mí particularmente me encanta este tipo de historias en la que sus personajes son llevados al límite, bajados de un tirón del cielo al infierno, y Mamet es un maestro escribiéndolas. En mi galería imaginaria de personajes imaginarios, ya Mickey Ross forma parte de esos otros desgraciados de la literatura universal que, por una decisión aparentemente baladí, más adelante son empujados a tomar importantes decisiones mientras ven hundirse el mundo que han construido a su alrededor… Como Macbeth, como Willy Loman, como David Lurie o como Edmond –salido también de la imaginación y la pluma de Mamet–, por enumerar sólo a esos pocos que se me han venido enseguida a la cabeza.

A continuación, un par de las perlas que suelta Ross durante los 75 minutos del espectáculo: “El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho a voto”; “La política consiste en nadar en la mierda para buscar el dinero de otros”. Sentencias que encierran una evidente declaración de principios. Política, economía, medios de comunicación subidos en un fórmula 1 que atraviesa a todo gas el circuito de la ciudad de Mónaco. En fin, Mamet en estado puro.

La interpretación de Sacristán como el inescrupuloso y antipático Ross es soberbia, mayúscula. Con cada palabra, cada gesto –por ejemplo, ese aséptico gesto de coger de tanto en tanto una toallita de papel con la excusa de limpiar algo: sus manos, los zapatos, el borde del escritorio– borda el personaje y nos lo hace cien por ciento creíble. Rodolfo Santana solía decir que los personajes eran principalmente su pasado, que a mayor pasado más complejos e interesantes resultarían a los ojos del espectador y Ross posee mucho de esto y, desde luego, con las tablas que lleva a la espalda, Sacristán sabe cómo sacarle provecho.

Javier Godino cumple de manera correcta con su rol. Su personaje es de soporte, Mamet lo ha puesto allí no como el típico antagonista de una pieza para dos, sino como el ayudante o asistente a la presidencia de las empresas de Ross que es. Ni más ni menos. En contraposición a Ross, Carson es un personaje sin pasado. Los antagonistas de Ross están fuera de escena, en algún lugar más allá de las paredes de ese despacho decorado con sobriedad y elegancia, al otro lado de las líneas telefónicas que no paran de sonar y utilizar ambos personajes. “Muñeca de porcelana” bien pudiera haber sido un monólogo si es que a Mamet le interesara escribirlos. En ocasiones su estructura dramática me ha recordado a esa otra excelente y provocadora pieza que es “El ángel de la culpa”, de Marco Antonio de la Parra.

En cuanto a la dirección de Rubio, ha hecho lo que creo debe hacer un director de teatro cuando dispone de un buen texto y buenos actores: permitir que ellos sean los protagonistas. Fijar y cuidar del ritmo que sugiere el texto y dejar entonces que la orquesta suene.

Detalle, por supuesto, que agradecemos enormemente los espectadores.

*La imagen que acompaña al post es cortesía de Sergio Parra

sábado, 15 de agosto de 2015

Volver al teatro


Durante la adolescencia, el teatro ejerció una atracción tan poderosa sobre mí como la que hasta entonces sólo habían ejercido las mujeres, el cine y la literatura.

Así, en este estricto orden.

Por aquellos días tuve la fortuna de toparme con otros jóvenes que compartían mis gustos y anhelos. Juntos decidimos formar una agrupación y, por supuesto, realizar nuestro primer montaje. No fue tarea fácil. Casi siempre, ya se sabe, el camino hacia lo que deseamos está sembrado de impedimentos y frustraciones. Sin embargo, fueron más fuertes nuestras ganas, pasión y compromiso que los inconvenientes y, tras muchos ensayos, conseguimos por fin estrenar nuestro espectáculo. 

Y después del primero vinieron otros.

Demasiada agua ha corrido bajo los puentes desde aquellos días, pero mi pasión y compromiso hacia el teatro continuaron intactos. Aunque no haya estado todo lo activo que hubiera querido en estos últimos años.

A pocos días de estrenar Baby Boom en el Paraíso, de Ana Istarú, un espectáculo en el que hemos venido trabajando desde principios de 2015, siento emociones semejantes a las que generaron en mí aquel primer acercamiento a las tablas cuando era apenas un muchacho de 17 años. Y no me sonroja confesar que, pese a estar rodeado de profesionales, he abordado este proyecto con la pasión, el entusiasmo y la ingenuidad de aquel adolescente. Quizá ésta no sea la manera más sensata, pero sí la más honesta que conozco de encarar proyectos que tengan que ver con las artes.

Al menos desde mi punto de vista.

Baby Boom en el Paraíso es una deliciosa comedia que nos sumerge en el maravilloso mundo de la maternidad. Tuve mi primer contacto con esta pieza en 2007 y en el acto quedé prendado de ella; me dije a mí mismo: “algún día dirigiré un montaje de esta obra”. Gracias a los buenos oficios de mi amigo Arturo Campos, conseguí contactar a su autora y hacerme con sus derechos. Tierna, reflexiva, hilarante y conmovedora a la vez, el texto de Ana Istarú es un canto a la vida convertido en obra de teatro. Acompañaremos a Ariana Morelli, protagonista de la pieza, en las primeras etapas de su viaje, que es como si hubiésemos comprado ticket para subirnos a una montaña rusa de las emociones, porque el inicio de una vida significa siempre la transformación de otra.

Y como es sabido que el teatro es una disciplina de grupo, de nuevo he tenido la fortuna de contar con la complicidad de otros profesionales para conseguir que Ariana se materialice sobre el escenario y comparta sus andanzas con el público. Entre los profesionales que me han acompañado en este proyecto, destaco el rol protagónico y fundamental que, no sólo en nuestro espectáculo, sino incluso alrededor de él –backstage, como suele decirse en jerga teatral–, ha representado Estela Perdomo. Una talentosa, inteligente y disciplinada actriz, apasionada y responsable como ninguna, que ha facilitado enormemente mi trabajo en la dirección. Ella también, en línea conmigo, ha abordado Baby Boom en el Paraíso con espíritu adolescente.

El resto del equipo lo conforma Diana Ramírez Ulea en la escenografía y vestuario y Antonio Hurtado a cargo del sonido y la iluminación.

Agradezco a ellos haber contribuido con su creatividad a que el espectáculo adoptase la forma que luce ahora y que, como un mantra, había estado retumbando y repitiéndose en mi cabeza desde 2007.

Será entonces a partir de septiembre que empezaremos a compartir nuestra versión de la pieza de Ana Istarú con el público. Y empezaremos de la mejor manera posible: en Colombia, abriendo la programación de un festival internacional de teatro al que hemos sido invitados. Pero de esto hablaré con más detalle en un próximo post.

viernes, 3 de agosto de 2012

Estreno de "Mientras amanece" en Los Ángeles, EEUU

(“While it dawns”)



de Víctor Vegas


"Salvo sus actos, nada hace a una persona mejor que otra"
Tomás Eloy Martínez


"Tan segura está la muerte de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja"

José Saramago



Una producción de Off The Tracks Theaeter Company



Dirección: Juan Parada
Con Gerardo Dávalos y Markus Herrera
Del 3 de agosto al 8 de septiembre (Temporada 2012)

Viernes y Sábados 8:00 pm
Off The Tracks Theater Company, 5068 Valley Blvd, Los Angeles, CA 90032
Más información:
http://latinola.com/event.php?event=20041

sábado, 13 de agosto de 2011

La poética de Mamet (III)

Más sobre la poética de David Mamet, recogida en su libro Los tres usos del cuchillo (Alba Editorial, 2001):
  • "La progresión hacia el clímax, el desenlace, la conclusión, acelera, pues, el ritmo. Una vez nos han planteado los hechos, nuestra atención se centra. Ahora sólo nos resta observar nuestro avance hacia el objetivo y la incursión ocasional del impedimento anómalo, del giro atípico del argumento".
  • "Cuando el público ha prestado o entregado transitoriamente su atención es sencillo intercalar un elemento ajeno, ya que lo aceptará como algo esencial hasta el momento que se demuestro lo contrario".
  • "La introducción del elemento ajeno es un comportamiento poco frecuente en el primer acto, cuando la luna de miel aún está vigente (se ha observado a menudo que cualquiera puede escribir un primer acto), pero esa misma introducción no es en absoluta atípica en el segundo acto".
  • "Cuando se levanta el telón tenemos la atención del público; los autores no debemos hacer nada. Pero transcurrido un rato, si el argumento no irrumpe con fuerza, los espectadores se pondrán a bostezar o a comer palomitas. Por eso es muy común intercalar un elemento ajeno en el segundo acto de la obra".
  • "El público quiere que le estimulen, que le confundan, que le defrauden a veces para poder quedar, finalmente, satisfecho. Por eso necesita que el segundo acto termine con una pregunta".
  • "Enterrar el final en el principio (el logro supremo del drama) resulta algo más difícil: significa que en el término medio debe emerger lo previamente insospechado, y, al emerger, debe hundir al protagonista (y al artista) en el abismo de la desesperación: 'Estaba preparado para todo menos para esto'. De la desesperación debe nacer la decisión de terminar el periplo".
  • "Una parte del viaje del héroe es que éste (artista/protagonista) debe cambiar radicalmente de parecer, por la fuerza de las circunstancias o por la fuerza de la voluntad. El héroe debe remozar su concepción del mundo y este cambio puede dar como resultado una obra artística con mayúsculas".

domingo, 7 de agosto de 2011

Lucía y la muerte


"¡Un ataúd! En una plaza concurrida; la gente pasando a mi alrededor. Algunos se acercan y me ven con ojos tristes. Yo intento hablarles pero las palabras no salen de mi boca. Intento levantarme y ninguno de mis músculos responde a estos impulsos. Me pregunto entonces ¿es posible estar muerto y ver cómo la vida sigue su paso sin ti? Y observo cómo la gente, en su torpe prisa, va dejando a un lado lo que es realmente importante. Es entonces cuando me inunda una gran tristeza puesto que tengo la certidumbre de haber vivido como ellos".

Diálogo de Lucía extraído de "Pieza para dos actores"

viernes, 29 de julio de 2011

Últimas siete funciones


(“Pieza para dos actores”)

de Víctor Vegas

Primer Premio en el VII Certamen de Textos Teatrales de Torreperogil, Jaén, España (2004)

Premio Montevideo Ciudad Teatral, Montevideo, Uruguay (2009)


"Amor y odio son cuernos de la misma cabra"

Anónimo


Producción a cargo del Teatro Nacional y TICTAKproducciones

Dirección: Manuel Ruíz

Con Silvia Campos y Arturo Campos

Del 16 de junio al 7 de agosto

Temporada 2011

De jueves a Sábado 8:00 pm y domingos 5:00 pm

Teatro Vargas Calvo

Más información:
https://www.teatronacional.go.cr/tvc/desdeelotrolado.html

sábado, 23 de julio de 2011

La poética de Mamet (II)

Más sobre la poética de David Mamet, recogida en su libro Los tres usos del cuchillo (Alba Editorial, 2001):
  • "El drama no tiene por qué afectar necesariamente el comportamiento de las personas. Existe un artefacto fantástico y enormemente efectivo que transforma la actitud de las personas y hace que vean el mundo desde otra perspectiva. Se llama pistola".
  • "No es tarea del autor teatral lograr que se produzcan cambios en la sociedad".
  • "El propósito del arte no es efectuar cambios, si no deleitar. No creo que su finalidad sea ilustrarnos, ni que deba transformarnos, ni tampoco aleccionarnos".
  • "El teatro existe para tratar problemas del alma y misterios de la vida humana, no calamidades cotidianas".
  • "En el drama, como en los sueños, el hecho de que algo sea 'verdad' es irrelevante y nos interesa sólo si está relacionado con la búsqueda del protagonista (la búsqueda de un MacGuffin) tal como ésta se nos ha planteado".
  • "El poder del autor de teatro reside en su capacidad para plantear el problema".
  • "El drama nos estimula porque resume y proyecta en la obra el elemento más esencial de nuestro ser, el preciado mecanismo de adaptación [...] Podemos hacer uso de nuestras habilidades de supervivencia, adelantarnos al protagonista y sentir temor por persona interpuesta sintiéndonos a salvo. Éste es el poder y el gozo del drama. Por eso la obra de segunda clase, la que no está estructurada como una búsqueda de un único objetivo por parte del héroe, queda relegada al olvido".

Este post es continuación de este otro.

viernes, 10 de junio de 2011

Estreno de “Desde el otro lado” en San José, Costa Rica


(“Pieza para dos actores”)
de Víctor Vegas
Primer Premio en el VII Certamen de Textos Teatrales de Torreperogil, Jaén, España (2004)
Premio Montevideo Ciudad Teatral, Montevideo, Uruguay (2009)

"Amor y odio son cuernos de la misma cabra"
Anónimo

Producción a cargo del Teatro Nacional y TICTAKproducciones
Dirección: Manuel Ruíz
Con Silvia Campos y Arturo Campos
Del 16 de junio al 7 de agosto
Temporada 2011
De jueves a Sábado 8:00 pm y domingos 5:00 pm
Teatro Vargas Calvo
Más información:

jueves, 26 de mayo de 2011

La poética de Mamet (I)


David Mamet se encuentra entre los dramaturgos más influyentes, prolíficos y respetados de nuestro tiempo. A lo largo de su vida no sólo ha sabido construirse una envidiable trayectoria en el teatro, sino que, también a pulso, ha conseguido moverse con similar tino en el nada fácil mundo del cine y la televisión norteamericana.

Ha firmado los guiones de clásicos contemporáneos del cine como El cartero siempre llama dos veces (1981), El Veredicto (1982) y Los Intocables (1987). También los de películas más recientes e igual de populares como Hannibal (2001), Ronin (1998) y Wag the dog (1997), que incluso dirigió. En 1984, como autor teatral, fue reconocido con el prestigioso premio Pulitzer por su extraña y estupenda Glengarry Glen Ross.

En distintos momentos de su carrera, gracias a su polifacético e indiscutible talento, Mamet ha incursionado en la actuación, la dirección y la producción de obras de teatro, películas y series de televisión. Así que conoce muy bien el mundo del espectáculo y a menudo suele compartir sus reflexiones y originales puntos de vista en sesudos y deliciosos ensayos. Cuando uno de estos ensayos cae en mis manos, lo devoro enseguida, de similar forma que hago con sus piezas de teatro.

Por ejemplo, por estos días acabo de leer Los tres usos del cuchillo, en el que disecciona, con su inteligencia habitual, el proceso de escribir una obra dramática. A continuación hago copy-paste de algunas de sus reflexiones al respecto:
  • El teatro trata del periplo del héroe o de la heroína, aquellos personajes que no ceden a la tentación, y su historia es la de quien pasa por una prueba que no ha elegido”.
  • “La facultad de resistir confiere emotividad al periplo del héroe. Y para que el público lo viva, es esencial que el escritor lo sufra también. Por eso escribir no es una tarea sencilla”.
  • “Habitamos en un mundo extraordinariamente depravado, interesante y salvaje donde las cosas no son en absoluto equitativas, y el propósito del auténtico drama es ayudar a que no lo olvidemos. Tal vez esto tenga un efecto social fortuito y acumulativo: recordarnos que debemos ser un poco más humildes, o un poco más agradecidos, o un poco más reflexivos”.
  • “La esencia de una obra es el deseo del héroe o de la heroína. En la obra perfecta, ningún incidente nos puede parecer ajeno a ese deseo porque el incidente siempre es obstáculo o una ayuda para que aquéllos puedan conseguir su objetivo”.
  • “En el teatro nuestro tiempo también es precioso y una obra buena no se ocupará de asuntos que se puedan tratar racionalmente, aunque formen parte de nuestras ocupaciones cotidianas”.
Y esto es apenas un abreboca, pues tengo la intención, en posteriores post, de continuar desvelando parte de las interesantes claves y puntos de vista que, sobre el oficio del autor dramático, Mamet ha recogido en su ensayo. Claves y puntos de vista que desde luego funcionan para contar historias tanto en teatro, cine o televisión. ¿Y por qué no? En internet.

sábado, 30 de mayo de 2009

Estreno de “Pieza para dos actores” en Córdoba, Argentina


de Víctor Vegas

Primer Premio en el VII Certamen de Textos Teatrales de Torreperogil, Jaén, España (2004)

"Amor y odio son cuernos de la misma cabra"
Anónimo

Producción a cargo del Elenco Estable de Teatro del Centro Cultural Municipal del C.P.C Colón

Dirección: VÍCTOR JUNCO

Sábado 30 de mayo

CPC Colón | Av. Colón 5300 | Córdoba - Argentina | Telf. 433-7102- Int. 8461

jueves, 2 de abril de 2009

Estreno de “Pieza para dos actores” en Montevideo


de Víctor Vegas

Primer Premio en el VII Certamen de Textos Teatrales de Torreperogil, Jaén, España (2004)

"Amor y odio son cuernos de la misma cabra".
Anónimo

Con las actuaciones de Luciana Acuña y Javier Barboza

Diseño de iluminación: Juan José Ferragut
Escenografía y Vestuario: Ayelén Gastaldi

Música Original: Álvaro Pérez
Diseño Gráfico, fotografía y comunicación: Yema Films
Producción y Difusión: Teatro del Sur

Asistente de Dirección: Luis Jaunarena
Dirección: ANTONIO BALDOMIR

Sábado 18 de abril.
21 Hs.

Teatro AGADU, Canelones 1122 - CP 11.100, Montevideo - Uruguay, agadu@agadu.org, (598 2) 900 31 88

jueves, 5 de marzo de 2009

Últimas dos funciones de “Cuando seamos grandes”


“Aunque niños se nos permita ser
tan sólo una vez en la vida
el sueño vivirá en nosotros
como el grano de pan en la espiga”


Este próximo fin de semana se estarán presentando, en la sala principal del Teatro San Martín de Caracas, las dos últimas funciones de Cuando seamos grandes, montaje de la pieza infantil de Víctor Vegas, dirigido por Jennifer Morales y producido por el Teatro San Martín de Caracas.

Cuando seamos grandes fue estrenada en marzo del año pasado y tras su exitosa primera temporada, participó con igual éxito de público y crítica en la X edición del Festival de Teatro Infantil José Gregorio Romero 2008.

La puesta en escena cuenta con las actuaciones de Paola Baroferre, José Alberto Blanco, Zammy Giménez, Kaoru Yonekura, Yma Sumack y la participación especial de la niña Verónica León.

Cuando seamos grandes obtuvo en 2006 el primer premio en el IX Certamen de Dramaturgia Infantil de la Universidad Central de Venezuela y fue publicada ese mismo año por el Fondo Editorial Pío Tamayo (Barquisimeto, Venezuela).

Las funciones serán los días sábados y domingos a las 3:00 pm. El Teatro San Martín de Caracas está ubicado en la Av. San Martín c/Pte. 9 de Diciembre, estación metro Artigas, Telf. (212) 4512161/3772526. Estacionamiento privado al lado del teatro.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Regresa “Cuando seamos grandes”



Tras su exitosa primera temporada y su participación en la X edición del Festival de Teatro Infantil José Gregorio Romero 2008, Cuando seamos grandes, montaje de la pieza infantil escrita por Víctor Vegas, dirigido por Jennifer Morales y producido por el Teatro San Martín de Caracas, regresa a la sala principal de este teatro del suroeste de la ciudad a partir del próximo 7 de febrero.

La puesta en escena cuenta con las actuaciones de Paola Baroferre, José Alberto Blanco, Zammy Giménez, Kaoru Yonekura, Yma Sumack y la participación especial de la niña Verónica León.

Cuando seamos grandes obtuvo en 2006 el primer premio en el IX Certamen de Dramaturgia Infantil de la Universidad Central de Venezuela y fue publicada ese mismo año por el Fondo Editorial Pío Tamayo (Barquisimeto, Venezuela).

Las funciones serán los días sábados y domingos a las 3:00 pm. El Teatro San Martín de Caracas está ubicado en la Av. San Martín c/Pte. 9 de Diciembre, estación metro Artigas, Telf. (212) 4512161/3772526. Estacionamiento privado al lado del teatro.

martes, 3 de febrero de 2009

El último padre


En 2007 tuve la oportunidad, y a la vez la fortuna, de trabajar en el equipo técnico del primero de los espectáculos del Proyecto Padre, ideado, promovido y organizado por Gustavo Ott y el Teatro San Martín de Caracas. Un proyecto que llega a su fin el próximo viernes 6 de febrero con el estreno de su tercer y último espectáculo. En los dos anteriores, ha levantado no pocas polémicas: unos lo han amado, otros odiado, pero ha dejado a muy pocos indiferentes... Y en esta ocasión seguramente será igual. Sin embargo, voy a dejar que sea el propio departamento de prensa del Teatro San Martín quien le haga la invitación al lector y explique la envergadura e importancia de este proyecto:

Estreno mundial con cinco piezas dedicadas al tema del “Padre”.

TERCER PADRE: OBRAS JOSÉ, SE ESTRENA EN SAN MARTÍN

El Teatro San Martín de Caracas presenta este viernes 6 de Febrero, a las 8 pm, y en estreno mundial, el Tercer Padre: Obras José, “Atardeceres”; cinco piezas sobre el tema del Padre iberoamericano escritas de manera especial para el TSMC por Angel Norzagaray (México), Benjamín Gelemiri (Chile), Ignacio del Moral (España), Santiago Martín Bermúdez (España) y Mónica Ogando (Argentina), bajo la dirección del venezolano Costa Palamides.

Este Tercer Padre: Obras José, “Atardeceres”, está compuesto por las obras “El Padre José” de Angel Norzagaray (México); “¿Quién Eres?” de Ignacio del Moral (España); “La Cuota de Plusvalía” de Benjamín Gelimeri (Chile); “Domingo” de Mónica Ogando (Argentina) y “Ella Bailaba Boleros de Isolina” de Santiago Martín Bermúdez. El elenco lo integran María Brito, Ludwig Pineda, Juliana Cuervo y José Gregorio Martínez.

El Proyecto Padre: Obras José es un mega proyecto que contempla en su totalidad tres espectáculos distintos contentivos de 13 obras y 13 autores de 9 países. El personaje central, “José”, posee las mismas características en todas las piezas, aunque varía su contexto, condición social, usos del idioma, profesión, etc. Si “José” en una obra es un burgués, en la otra es un obrero, un macho o gay, un filósofo o un idiota, un tahúr o un santo. “José” es casado, divorciado o viudo y vive al mismo tiempo en Argentina, Venezuela, España, Chile o México. Puede que “José” hable mucho o poco y su vida es distinta en cada obra aunque es el mismo “José” siempre: padre de dos hijos y con un temblor en su mano derecha. Y es el mismo “José” siempre porque queda claro que “José” es, además de un personaje, una metáfora.

Para Costa Palamides, director de este Tercer y último “Padre”, fundir la realidad del "padre hispanoamericano" ha sido “esclarecedor y a la vez aterrador”.

—Se trata de un rompecabezas de angustias y delirios sobre la paternidad en nuestros días —acota Palamides—. Me he valido de recursos del realismo mágico, el surrealismo, el hiperrealismo, la farsa y el melodrama; cinco tergiversaciones de la realidad, cinco maneras de enfoque en una rayuela de la que surgen y se desvanecen cinco padres terriblemente verídicos, reconocibles y patéticos —apunta.

Este es el primer trabajo que el reconocido director de Teatrela realiza con el equipo del Teatro San Martín de Caracas/Textoteatro. “Trabajar en San Martín es una delicia; hay allí una guarida de creación. En este caso, con cuatro actores excepcionales y un equipo de mística bajado de los cielos, con pócimas de dos gardenias y milagros. No es para menos con tanto padre paternal y padrísimo que nos duele y nos avasalla”, dice el Director invitado.

Tercer padre: más profundo y difícil.

Según explica Gustavo Ott, Director General del TSMC, este “Tercer Padre” es el espectáculo más “profundo y difícil” de los tres presentados hasta ahora.

—De los tres espectáculos es el que tiene más piezas, cinco. Costa realiza un trabajo de dramaturgia con los cinco dramaturgos y logra hilar, como un buen autor no sólo de la escena, sino de la literatura, las cinco historias que, en tiempos, contextos y lenguajes distintos, apenas tienen un punto de coincidencia: un personaje llamado “José”. De los tres “Padres”, este es el único que funde las piezas. Por supuesto, esto no es nada fácil de hacer, incluso para el autor más bregado, pero Costa lo ha hecho como un veterano de la pluma.

Con el Tercer Padre culmina la primera fase de este programa de autores que ha reunido, desde el 2007, a catorce actores, trece autores, tres directores y dos decenas de artistas de catorce países. Las 13 Piezas “José” serán publicadas este mismo año y presentadas en julio próximo, cuando se estrene el Primer Espectáculo del Proyecto Madre: Obras María, que también incluirá quince piezas de todo el mundo escritas especialmente para este proyecto, dedicadas al tema de la Madre.

Padre 1 , 2 y 3…

El Primer Padre: Obras José, “Amaneceres” se estrenó el 8 de Junio del 2007 y fue integrado por las piezas: “Los Adioses de José” de Victor Viviescas (Colombia); “El que te cogió y se fue” de Elio Palencia (Venezuela); “Papá poeta” de Ricardo Halac (Argentina) y “Cenizas Vivas” de Roberto Ramos Perea (Puerto Rico). El elenco de este “Primer Padre” lo Integraron los actores Gonzalo Cubero, Trino Rojas, María Eugenia Romero, William Escalante, José Luis Záez y Lismar Ramírez, bajo la dirección general de Luis Domingo González.

El Segundo Padre: Obras José, “Noches” fue estrenado el 5 de Junio del 2008 (con el apoyo de Iberescena, el Centro Helénico de México y el Celcit-Argentina) con las piezas “El Testamento de José” de Luis Mario Moncada (México); “La Rosa Mística” de Patricia Suárez, (Argentina) y “Notará que llevo un arma” de Gustavo Ott (Venezuela), dirigidos por Marcos Vieyra (México), con la participación de Susana Varela (Argentina) y los actores Venezolanos, Luis Domingo González, David Villegas, José Gregorio Martínez y Jennifer Morales.

Y el Tercer Padre: Obras José, “Atardeceres”, que estrena el TSMC este viernes 6 de febrero está compuesto por las obras “El Padre José” de Angel Norzagaray (México); “¿Quién Eres?” de Ignacio del Moral (España); “La Cuota de Plusvalía” de Benjamín Gelimeri (Chile); “Domingo” de Mónica Ogando (Argentina) y “Ella Bailaba Boleros de Isolina” de Santiago Martín Bermúdez.

Las Funciones del Tercer Padre: Obras José, “Atardeceres”, serán a partir de este viernes 6 de febrero, de viernes a sábado a las 8 pm y los domingos a las 6 pm en la Sala Principal del Teatro San Martín de Caracas.

martes, 21 de octubre de 2008

Regresa “Cuando seamos grandes”




Tras su exitosa primera temporada y su participación en la X edición del Festival de Teatro Infantil José Gregorio Romero 2008, Cuando seamos grandes, montaje de la pieza infantil escrita por Víctor Vegas, dirigido por Jennifer Morales y producido por el Teatro San Martín de Caracas, regresa a la sala principal de este teatro del noroeste de la ciudad a partir del próximo 8 de noviembre.

La puesta en escena cuenta con las actuaciones de Paola Baroferre, Oriana Nigro, Zammy Giménez, José Alberto Blanco, Kaoru Yonekura y la participación especial de la niña Verónica León.

Cuando seamos grandes obtuvo en 2006 el primer premio en el IX Certamen de Dramaturgia Infantil de la Universidad Central de Venezuela y fue publicada ese mismo año por el Fondo Editorial Pío Tamayo (Barquisimeto, Venezuela).
Las funciones serán los días sábados y domingos a las 3:00 pm. El Teatro San Martín de Caracas está ubicado en la Av. San Martín c/Pte. 9 de Diciembre, estación metro Artigas, telf. (212) 4512161/3772526. Estacionamiento privado al lado del teatro.

lunes, 8 de septiembre de 2008

La generación tardía


Siempre se habla de la crisis de nuestro teatro contemporáneo y a veces uno se hace cómplice de esta afirmación después de ser testigo de un abominable y esperpéntico espectáculo representado sobre alguno de nuestros escasos escenarios. Pero a despecho de esta actitud pesimista, si algo ha caracterizado al teatro universal es su heterogeneidad y su capacidad inagotable de renovación. Es así como un día podemos ver un montaje o una propuesta de cierta agrupación que nos satisface o deslumbra, y, al otro, algo realmente distinto, incluso muy inferior. Y viceversa. De igual manera una pieza de un mismo autor puede ser luz en las manos de determinado director y sombra en las de otro. También hay obras y montajes que ni que se materialice en escena el espíritu de Shakespeare o de los autores clásicos griegos. Todo esto sin mencionar que, durante cada función, un mismo montaje puede llegar a ser distinto. El teatro permite esto y mucho más porque es un ente vivo, en constante evolución (o involución, también es válido), a cuya vera se conjugan los procesos de varios creadores: autor, director, actores, luminitos, escenógrafos, musicalizadores o sonidistas, productores, etcétera, etcétera. El aporte de cada uno —y en conjunto— es lo que finalmente produce el resultado que llega a los sentidos del espectador.

Al calor de esta crisis, y a las muchas otras que la han precedido (suelo tener presente las palabras de Carlos Giménez: “pienso que este enfermo incurable al que llamamos teatro, sigue agonizando con buena salud”), aparecen nuevas generaciones de teatreros dispuestas a tomar o arrebatarle el testigo a la generación anterior, bien sea creadores que salen al escenario o aquellos que se quedan back stage. Son muchos los que en la actualidad están tratando de ganarse un espacio a punta de talento, pasión y disciplina, gente joven en su mayoría, sin embargo, en mi nota no voy a referirme a ellos exactamente, sino a un grupo de nuevos dramaturgos, no tan jóvenes, con quienes he tenido la suerte de establecer un diálogo constructivo.

A principios del año pasado, Loida Pérez convocó a varios dramaturgos —de los que comenzábamos a hacer público nuestro trabajo— para sumarse a un proyecto que ella venía cocinando desde hacía tiempo. Se trataba de escribir obras breves, de no más de diez minutos, para luego llevarlas a escena en forma de un espectáculo de lecturas dramatizadas o montajes mínimos. Ya ella contaba con un espacio para materializar dichas propuestas: la Sala Experimental del Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos o CELARG. Apartando los resultados del proyecto, que todavía están por ser evaluados, lo más resaltante e interesante, desde mi punto de vista, fue el proceso cómo las obras que conformarían cada una de las puestas en escena fueron concebidas: se proponía un tema, los autores decidían si escribirían o no una pieza abordándolo; una vez escritas, las piezas se hacían llegar a todos los autores, se leían y eran comentadas; tras una revisión, todas eran entregadas al director que se encargaría de realizar la puesta. Finalmente, era él quien seleccionaba las obras que formarían parte del espectáculo. Por supuesto, para unos autores, el proceso en sí tuvo sus bemoles, pero esa es materia para otro post. Para mí fue un proceso enriquecedor: tener la posibilidad de entrar en contacto con la obra de otros dramaturgos a quienes me unía ciertas coincidencias (edad, búsquedas, haber obtenido algunos premios y no haber sido representados profesionalmente o estar en vías de) y compartir un singular espacio donde nos leíamos y comentábamos.

De aquel grupo de dramaturgos rescato cuatro nombres que desde entonces a esta parte han resonado en el ámbito local: Juan Ramón Pérez, quizá el más “veterano” de todos, con varias piezas a cuestas y quien este año se estrenó como guionista de cine en la película “1, 2 y 3 Mujeres” y estrenará su pieza, “Hasta la vista, Beibi”, en un festival de teatro venezolano en París; Vicente Lira, de quien ya se han estrenado dos comedias con éxito de público, una de ellas con dos temporadas (la primera en el Ateneo de Caracas y la siguiente en el CELARG); José Antonio Barrios, que es además actor y poeta —y quizá la cara más conocida del grupo, por unos populares comerciales de TV—, también ha conseguido que un par de sus piezas suba a los escenarios y, por fin, Roberto Azuaje, el que faltaba por estrenarse ante el público pero que en los próximos días lo hará por partida doble, con el montaje de “José Amindra”, dirigido por Dairo Piñeres y producido por Rajatabla, y con “Siete grados de entropía tropical”, montaje que será realizado y presentado en Londres durante el Festival de teatro latinoamericano CASA, ambas en el mes de septiembre.

No me cabe duda de que la obra de estos autores seguirá dando de que hablar en los años venideros, siempre y cuando se mantengan en la búsqueda que los ha traído hasta el punto donde se encuentran ahora. Incluso por allí, entre bastidores, he escuchado una denominación para agruparlos: “la generación tardía”, porque todos se han estrenado en el circuito profesional después de los cuarenta —desde luego, esta denominación también me incluye. Lo importante es que continúan trabajando (por ejemplo, las últimas dos piezas que he leído de José Antonio Barrios me han sorprendido gratamente, sobre todo porque en ellas ha dejado de lado su faceta de comediógrafo y ha abordado temas de mayor compromiso autoral), buscando y consiguiendo que sus piezas lleguen hasta el público, con lo difícil, es sabido, que resulta esto en un país como el nuestro. En lo posible trataré de seguir sus carreras y celebraré sus éxitos, como lo he hecho hasta el día de hoy, porque, aunque “tardía”, hay que celebrar a las generaciones de relevo en nuestro teatro.