sábado, 9 de mayo de 2015

9/23: Helter Skelter – The Beatles


Cualquier lista de rock and roll sin incluir a The Beatles sería una lista incompleta. Aun cuando se trate de una lista sin ningún tipo de pretensiones y cuyo único fin sea referenciar canciones nombradas en una novela. Helter Skelter pertenece al mítico White Album que la banda publicó en noviembre de 1968. Según el propio McCartney, la idea de componer este tema le vino tras leer en la prensa que The Who había  lanzado una canción extremadamente salvaje y estridente, con gritos y mucho eco. Por su sonido agresivo, algunos la consideran precedente del hard rock y heavy metal. Muy gráfico el grito que emite Ringo Starr al final de la canción: “I’ve got blisters on my fingers”. Por cierto, cuando dos de los personajes de “La edad del rock and roll” se conocen y hablan de sus bandas favoritas de rock, uno de ellos piensa del otro que lo más duro que ha escuchado su amigo es Helter Skelter.

viernes, 8 de mayo de 2015

8/23: War Pigs – Black Sabbath


Live Evil fue un disco en directo que lanzó la discográfica de la banda en enero de 1983. Se usó material grabado el año anterior durante la gira mundial de promoción de Mob Rules. Era la primera vez que los seguidores de Black Sabbath (aquellos que no habíamos podido asistir a sus últimos conciertos, se entiende) escuchábamos los temas clásicos de la banda en la voz de Ronnie James Dio, el vocalista que sustituyó a Ozzy Osbourne tras su abrupta salida en 1979. Pese a que en los dos discos de estudio anteriores (Heaven and Hell y Mob Rules) las cosas habían marchado bien con Dio, durante el proceso de edición y mezclado de Live Evil todo se torció y la banda al completo se resintió. Dio dejaría Black Sabbath en noviembre de 1982 con el fin de formar su propia banda, llevándose con él al batería Vinny Apice. Otro punto interesante alrededor de Live Evil es que, a su lanzamiento, fue ensombrecido por el más reciente trabajo de Ozzy Osbourne, Speak of the Devil, publicado cinco meses atrás y también en directo, y encima, sólo contenía temas de Black Sabbath. Irónico, ¿no? Ignorando estos sórdidos detalles, los tres protagonistas de “La edad del rock and roll” se conocen y empiezan a tratarse gracias a este disco de Black Sabbath. Live Evil sería el disco alrededor del cual los tres se sentarían por vez primera a escuchar y conversar sobre música; el primer momento de muchos que vendrían después…

jueves, 7 de mayo de 2015

7/23: Owner of the Lonely Heart – Yes


“You are every move you make” es un verso de esta canción de Yes que, además de usarlo como epígrafe para la primera parte de la novela, creo que gravita a lo largo de ella como lo hace la luna alrededor de la tierra. Porque “La edad del rock and roll”, entre otras cosas, nos habla sobre la importancia de las decisiones que tomamos en nuestra vida. Y, claro, de sus consecuencias… Owner of the Lonely Heart pertenece al disco 90125, editado en noviembre de 1983. Este disco está entre los favoritos de los protagonistas, puesto que significó la vuelta de la banda a la escena musical luego de un breve período de receso. Enseguida de su lanzamiento, el sencillo escaló hasta el número 1 en varias listas de popularidad a escala mundial. Incluida la Billboard estadounidense. Es el único número 1 que ha conseguido la banda en su carrera. Algo que en su momento enfadó a muchos de los fans más ortodoxos, principalmente debido a que nunca estuvieron de acuerdo con el giro que había tomado la banda a partir de 1980. Justo un par de meses antes de que 90125 se ponga a la venta, nuestros protagonistas se encuentran, se reúnen por vez primera, al coincidir en el mismo salón de clase. Y como no podía ser de otra forma, los reúne la música, pero no la música de Yes, para que escuchen a Yes faltan todavía algunas semanas… En la próxima entrada hablaré del disco que propició dicho encuentro.

miércoles, 6 de mayo de 2015

6/23: Long Live Rock N’ Roll – Rainbow


¿Qué buen roquero no ha gritado alguna vez, con todo el aire que puedan contener sus pulmones, “Long Live Rock N' Roll”? Poco importa que haya sido en inglés o en su lengua materna. Y es lo que hacen una y otra vez los miembros de Los hijos bastardos del rock and roll, cuando dos de los protagonistas de “La edad del rock and roll” asisten por primera vez a una reunión de esta pandilla. Aquella devoción mostrada hacia el rock and roll cautiva a uno de los protagonistas. Aunque en realidad, en el fondo, lo que le cautiva es otra cosa: la influencia que el líder mantiene sobre el resto del grupo. Ozzy, un conocedor innato o natural de la seducción de masas, ha creado una puesta en escena histriónica y calculada, de gran efecto, que enamora a sus seguidores. Es a esto último a lo que en verdad, en un principio, se siente atraído este personaje. ¿Por qué? Pues porque su idea es aprender la logística, las tácticas y estrategias de funcionamiento de Los hijos bastardos del rock and roll con el fin de fundar, en un futuro inmediato, su propia pandilla.

martes, 5 de mayo de 2015

5/23: Too Late for Love – Def Leppard


Comenzaron siendo teloneros de grandes bandas de rock y, de pronto, subieron como la espuma. En la década de los ochenta, Def Leppard consiguió ser superventas acercando el heavy metal al gran público, gracias a sus creaciones estilizadas, una extraña mezcla de hard rock melódico y el gran trabajo vocal de Joe Elliott, una de esas potentes voces que deja huella, ya entre las mejores de la historia del rock and roll. Para despecho de los tres protagonistas de “La edad del rock and roll”, que sentían especial devoción por Def Leppard, la banda cancelaría a última hora su participación en Rock in Rio. El motivo no fue otro que el desafortunado accidente de su batería, Rick Allen, en el que perdió un brazo. Este suceso mantendría a Def Leppard fuera de la escena musical al menos por los siguientes dos años. Pyromania (1983), disco en el que se incluye el sencillo “Too Late for Love”, es uno de los discos más vendidos de principios de los ochenta. Una joya para los amantes de ese hard rock y heavy metal más estilizado que fue de alguna manera el sello de los ochenta. Desde luego bandas como Rainbow, Scorpions, Iron Maiden, Van Halen, Bon Jovi, Guns N’ Roses, Saxon y Judas Priest, entre otras, también contribuyeron a popularizar este sonido.

lunes, 4 de mayo de 2015

4/23: Paranoid – Black Sabbath


Creadores prácticamente del heavy metal, Black Sabbath es quizá, junto a The Beatles y Led Zeppelin, la banda más influyente en la historia del rock and roll. La incorporación de letras de corte siniestro (ocultismo y terror) y guitarras afinadas de modo más grave en sus temas, crearon sin duda escuela y una infinidad de imitadores. Algunos casi tan buenos como ellos y otros muchos del montón. Ozzy Osbourne, su vocalista por excelencia (aunque Ronnie James Dio lo hizo magnífico durante su etapa con la banda), también impuso un estilo. Extravagante y amante de los excesos, conocido entre otros apelativos como The Prince of Darkness, posee una voz particular y me atrevería a decir que incluso inquietante. Siempre en el ojo del huracán de escándalos extra musicales, creo que nadie sabría explicar, con un mínimo de coherencia, cómo es que continúa vivo y en activo hasta el día de hoy. En “La edad del rock and roll” hay una curiosa pandilla de jóvenes a la que pretenden entrar dos de los protagonistas. Amantes del hard rock y el heavy metal, una de las características de sus miembros es la de no utilizar sus nombres de pila para comunicarse, de modo que, en sustitución de sus nombres propios, han adoptado el de cantantes del género. ¿Y qué otro nombre podía adoptar su líder sino el de Ozzy? 

domingo, 3 de mayo de 2015

3/23: Rock and Roll – Led Zeppelin



Aunque con un tempo ligeramente más acompasado que el de la versión de estudio original —para mi gusto, claro—, he elegido esta versión de la canción por la calidad de imagen y sonido. Algo no muy frecuente de encontrar en los vídeos de conciertos de la época colgados en YouTube. 

Luego de esta breve aclaratoria, vayamos al asunto que me interesa.

Tras una abrupta ruptura amorosa, uno de los protagonistas de “La edad del rock androll” cae en una profunda depresión. De la mano de su hermano, y un amigo de éste,  empieza a salir poco a poco de su duelo y acaba por replantearse muchas cosas de su vida. Ya más recuperado, mientras ve ensayar al grupo de rock de su hermano, reflexiona sobre la posibilidad de aprender a tocar algún instrumento. El hard rock y el heavy metal, géneros que no tenía por costumbre escuchar y que ahora forman parte de su cotidianidad, le han ayudado a salir del agujero donde se hallaba: “se había convencido a sí mismo que si escuchar aquellas canciones de hard rock y heavy metal le proporcionaba tal tranquilidad […] ¿qué no podía lograr aprendiendo a ejecutar un instrumento musical?”. Entonces empieza a evaluar cuál se adaptaría mejor a él, “cuál era el más idóneo para sus terapéuticos propósitos”. Hasta que da con la batería. “Tocarla sería como gritar”, piensa. Y a su cabeza viene este tema de Led Zeppelin y, por supuesto, la descarga que de principio a fin acomete en él John Bonham.

sábado, 2 de mayo de 2015

2/23: Back in Black – AC/DC



En la actualidad AC/DC sigue siendo un clásico del hard rock y el heavy metal en activo. De hecho, el 31 de mayo y 2 de junio se presentarán aquí en Madrid, en el Vicente Calderón. Las entradas del concierto del 31 se agotaron en apenas hora y media, de allí que la promotora Live Nation decidiera abrir una segunda fecha. Pero para muchos AC/DC ya era un clásico en los ochenta. En mi opinión es la banda de rock and roll que tiene una de las más potentes y dinámicas puestas en escena de las que se tengan noticias. Y mucho de esto se debe a su fundador y guitarra líder Angus Young. Contemplar a Young desplazarse de un extremo a otro del escenario, correr, contorsionarse, saltar y sacudir su melena (ahora le queda mucho menos) mientras hace gemir y chillar su guitarra, es una de las cosas más alucinantes y espectaculares que pueda presenciar en directo un fanático del rock. Antes de convertirse en fans incondicionales de Yes, los tres protagonistas de “La edad delrock and roll” también habían sido incondicionales del hard rock y el heavy metal. Y entre sus ídolos preferidos, AC/DC sobresalía entre el resto…  Además, que AC/DC hubiera confirmado su presencia en aquel primer Rock in Rio de 1985, significó una motivación adicional para emprender el viaje... 

viernes, 1 de mayo de 2015

Nuevo libro


He publicado nuevo libro y los próximos días utilizaré este espacio para su promoción.

Pero no se preocupen. La promoción no se prolongará demasiado. Sólo el lapso que va desde hoy al día de su presentación oficial: el sábado 23 de mayo de 2015. Lo presentaremos en la librería Con Tarima de Madrid y por supuesto habrá mucho rock and roll.

El libro se titula “La edad del rock and roll”, una novela de aventuras cuya banda sonora es desde luego puro rock and roll. Acá pueden leer la nota de prensa que acompaña su lanzamiento y que habla más a fondo de ella.

A partir de hoy y hasta el día de su presentación oficial, como he dicho, me dispongo a colgar acá, una por día, las canciones que de alguna manera conforman la banda sonora de la novela. Eso que un hipotético lector debiera escuchar mientras bucea en las profundidades de las historias que narra “La edad del rock and roll”. Y digo “de alguna manera” porque no estarán todas las que son ni serán todas las que están… En ocasiones elegiré versiones en directo y en otras de estudio, y todas tomadas prestadas de YouTube. Acompañaré cada “colgada” de un breve texto que enlace la canción con la novela. Empezaré con Burn, de Deep Purple, puesto que cuando oigo las palabras “rock and roll”, inmediatamente esta canción se pone a retumbar en mi cabeza.

Será entonces un total de 23 entradas y acá va la primera:

1/23: Burn - Deep Purple. He elegido esta versión en especial porque, en un capítulo de la novela, hago referencia a esta actuación de la banda en el California Jam de 1974. Era la primera vez que Deep Purple realizaba una gira en suelo Americano con su nueva alineación: David Coverdale (en sustitución de Ian Gillan), Glenn Hughes (en sustitución de Roger Glover), Ritchie Blackmore, Jon Lord e Ian Paice. La banda estaba en el pináculo de su carrera. Para entonces Blackmore era considerado uno de los mejores guitarristas de la historia del rock and roll. Vamos, una leyenda andante. Y su ego era tan descomunal como su talento para la guitarra. La actuación de la banda en el California Jam no acabó bien precisamente motivado al ego de Blackmore.  En la novela se cuentan los detalles.


martes, 3 de febrero de 2015

Unas pocas palabras para despedir a un amigo


Sé que habrá gente que comparta estás líneas y gente que no. Y está bien que así sea, puesto que vivimos en un mundo diverso y no todos tenemos que pensar o sentir lo mismo que otros piensan o sientan. Ni una misma persona tiene que significar para unos lo que significa para otros.

Conocí a Carlos Noguera en enero de 2004. Asistí a su taller de narrativa, organizado por Monte Ávila Editores, buscando relacionarme con gente con la que compartiera inquietudes similares. Confieso que ya estaba algo crecidito para andar en esas búsquedas. Sin embargo, entonces no se me ocurrió una idea mejor, diferente. Sólo sabía que la literatura era mi vocación y que me había mantenido demasiado tiempo alejado de ella. El año anterior había decidido abandonar mi carrera de informático y retornar a la literatura, abandonada a su vez, más de 10 años atrás, cuando me gradué de ingeniero en la universidad. Cambiar para volver a ser lo que éramos. Es así. ¿Qué puedo decir?  La ingenuidad acompaña siempre a los creadores. Sin ese toque de ingenuidad es imposible acometer los proyectos que nos planteamos. Por más pragmáticos que podamos considerarnos en ciertas ocasiones, sin ese toque de ingenuidad no habrá nada al momento de sentarnos a crear.

Decía que en enero de 2004 ingresé al taller de narrativa dictado por Carlos Noguera. Al principio me pareció un hombre taciturno y demasiado serio, lejano, pero con el paso de los días llegué a descubrir que gustaba de conversar y de hacer bromas. De hecho, a veces, era difícil discernir si hablaba en serio o estaba de puro cachondeo.

Es preciso decir que hubo una química especial entre los integrantes de aquel taller de narrativa de Monte Ávila Editores de 2004. Tanto, que se extendió unos meses más del período regular. Nadie quería dejarlo. Y cuando fue inevitable y tuvimos que despedirnos, abandonar las aulas de la acogedora quinta de la Castellana porque debíamos dar paso a otros, seguimos reuniéndonos en bares o casas que algún miembro del grupo ponía a disposición del resto. Mi casa se hizo una de las habituales. Y Carlos asistía puntual a la cita.

En el país político que nos convertimos a partir de 1998, era difícil no saber de antemano la filiación política de alguien que apenas comenzábamos a tratar. De modo que conocía bien la posición política de Carlos y él conocía la mía. No está demás decir que eran irreconciliables. No obstante, en lugar de esquivar el trapo con el fin de mantener las formas, en varias ocasiones discutimos sobre el tema.  Y en más de una ocasión dicha discusión se volvió acalorada. Aunque, debo decirlo, siempre mantuvimos el respeto y el cariño que desde luego sentíamos uno por el otro.

Que Monte Ávila Editores publicara en 2006 Mensajes en la pared, mi primer y único libro de relatos publicado hasta ese momento, se lo debo en gran medida a Carlos. Pese a que varios de los relatos reunidos ahí habían obtenido premios, tanto nacionales como internacionales, el libro había sido rechazado montones de veces por editoriales de mi país. No importaba tanto su calidad como que yo era un total desconocido y además demasiado viejo para publicar un primer libro. Por entonces tenía 39 años.

Hoy la noticia de su muerte me ha producido un shock inenarrable del que he tardado en recuperarme. He llorado por el maestro, por el amigo, por el colega con el que compartía la admiración por la obra de autores como Cortázar, Bolaño (Carlos fue miembro del jurado que le otorgó el Rómulo Gallegos en 1998), Pirandello o Gallegos.

Estaré siempre agradecido por su amistad y su incondicional apoyo de aquellos días.

Sé muy bien que Carlos no creía en Dios y que los amigos no pueden obligarnos a nada, ni imponernos ideologías ni religiones, porque la amistad está por encima de eso. A pesar de todo, deseo finalizar estas líneas diciendo, como un cristiano cualquiera, “Dios lo tenga en su gloria”. Que él no hubiera estado de acuerdo, no me inhabilita a mí para desearlo.

Adiós, amigo. Buen viaje.