jueves, 31 de enero de 2008

Molotov en Washington D. C.


Empiezo esta nota haciendo una confesión: Tu ternura molotov está entre mis obras preferidas de la casi veintena que he visto o leído del dramaturgo venezolano Gustavo Ott. Junto a Passport, Pavlov y Dos amores y un bicho. Sin duda, cuatro pequeñas joyas que con el tiempo no han hecho más que ganar brillo y valor; donde se retratan de manera excepcional, con ciertos toques de absurdo cotidiano, algunas de las peores taras de nuestras sociedades contemporáneas: prejuicios de toda índole, mentiras, manipulación e intolerancia.

Hoy por la noche, en el Tivoli Theatre de la ciudad de Washington, la compañía Gala Hispanic Theatre correrá el telón para presentar una nueva puesta en escena de Tu ternura molotov, pieza que en 2003 obtuviera el primer premio en el V Certamen Ricardo Aranda de textos teatrales que convoca el Ayuntamiento de Santander, España, y que ha sido representada en países como España, Argentina, México, Puerto Rico, Portugal, Suiza y el propio Estados Unidos.

En la obra de Ott, Daniel y Victoria, una aburguesada pareja hispana que vive en el estado de Florida, sigue al pie de la letra las indicaciones que les ha dado una amiga para embarazarse de un varón. Mientras están en eso, el cartero toca a la puerta y entrega un paquete para Victoria. El paquete viene con sellos de Nueva York y quien lo remite es el FBI. Daniel le exige una explicación a Victoria, que trata de rehuir la respuesta, pero ante la insistencia de su esposo comienza a hablar. Habla de su vida doce años atrás, cuando ella vivía en Nueva York. A partir de allí la obra cobra un ritmo endemoniado y no para hasta el final. Esa correspondencia desde el pasado, obliga a que, Victoria primero, y luego Daniel, desnuden sus almas y dejen al descubierto el monstruo construido de prejuicios que cada uno lleva dentro. Ott utiliza el suspenso de manera magistral, Tu ternura molotov funciona como un reloj suizo, cada dato que nos revela no hace más que abrir nuestro apetito, nuestro morbo de querer saber más sobre esa pareja tan ¿disfuncional?, ¿sui generis?, ¿de caraduras? Un dúo que encaja muy bien en nuestros tiempos.

El final de la pieza pareciera dejar flotando en el aire la siguiente reflexión: El terror no viene de afuera sino que fluye como manantial desde nuestras propias entrañas.

¿Cuándo tendremos la oportunidad de verla montada en Venezuela?

*La imagen corresponde al montaje que se presentó durante la temporada 2006 en el teatro Celcit de Buenos Aires, bajo la dirección de Corina Fiorillo y con las actuaciones de María Marta Fiorni, como Victoria, y de Juan Sebastián Vila como Daniel. Foto: Soledad Ianni.

jueves, 24 de enero de 2008

El poder sugestivo del cómic


Antes de empezar a consumir literatura, fueron los cómics los que en cierta forma sosegaron mis inquietudes de lector.

En mi infancia, durante la segunda mitad de la década del setenta, los cómics vivían una especie de edad dorada, una inusitada explosión que se manifestaba en el hecho de que sus coloridas portadas tapizaran la mayoría de kioscos o puestos de revistas de la ciudad.

Confieso que mi aversión a salir de compras es anterior a esta época, sin embargo, los domingos me llenaba de valor y solía inmolarme por unas cuantas horas para acompañar a mamá al mercado y ayudarla con las bolsas de la compra. ¿La razón? Al final del recorrido obtenía mi recompensa: me apostaba frente a uno de los kioscos mejor surtido del Barquisimeto de entonces, a mirar las portadas de los nuevos números de mis héroes, porque, siempre y cuando su continuamente vapuleado presupuesto se lo permitiera, mamá consentía en comprarme un ejemplar del cómic que yo eligiera.

En el trascurso de la semana no hacía otra cosa que pensar en aquel instante del domingo. Era subyugante y a la vez desolador. Puesto que sólo podía elegir uno entre innumerables opciones. Kalimán, Spiderman, Arandú, Águila Solitaria, Tamakún, El Santo, Martín Valiente, Los tres Villalobos, Starman, Varim... Eran seriados de historietas, de tirada o frecuencia semanal, que se hallaban en el segmento más popular del mercado, por lo general impresos en sepia —sólo en sus portadas estallaba de manera voluptuosa el color— y cuyos creadores, a excepción de Spiderman, claro, eran de origen cubano o mexicano. Mi elección, casi invariablemente, se inclinaba por Kalimán, El hombre increíble.

Quizá en el fondo todo se reduzca a una cuestión de fidelidad.

El primer cómic de su tipo que cayó en mis manos fue Kalimán. Por entonces era un niño de ocho años. No exagero al decir que me cautivó enseguida. Como héroe, Kalimán me resultó sumamente atractivo: un hombre con asombroso dominio de su mente, con arraigados principios de justicia, que prefería usar la razón antes que la violencia; siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesitara, en especial si se trataba de una bonita y desvalida mujer. Dos de sus habilidades, cuando las ponía en práctica, solían dejarme atónito: una llamada “actus mortis”, en la que conseguía reducir al mínimo o paralizar sus signos vitales para hacerse el muerto; y la otra, una especie de desdoblamiento o trasmigración sin receptor en la que su mente abandonaba su cuerpo y podía desplazarse a cualquier lugar. En ambos actos, por supuesto, ponía en riesgo su vida.

Recuerdo que la primera aventura, la que me ató al personaje, llevaba por nombre “El valle de los vampiros”. En ella Kalimán, y su inseparable amigo Solín, eran perseguidos por la Scotland Yard al ser considerados principales sospechosos en el asesinato de un coleccionista privado y en el robo de una costosísima esmeralda. La víctima había sido amiga de Kalimán. Al tratar de aclarar el entuerto, “El hombre increíble” termina enfrentándose al conde Bartok, un vampiro que hace de las suyas en un pueblo de Inglaterra.

Como toda buena historia, las aventuras de Kalimán tenían grandes dosis de misterio, peligro y suspenso; atractivos argumentos y personajes de enorme complejidad. Podían ocurrir en una ciudad cosmopolita como Londres, o en una húmeda selva de la Amazonia; en el caluroso desierto del Sahara, o en las heladas llanuras del polo sur. Además de ser un viajero constante, Kalimán poseía gran conocimiento en casi todas las disciplinas del saber: química, física, matemática, geografía, historia, filosofía, artes marciales, y también un poco, o bastante, en parasicología y ciencias ocultas. Hablaba varios idiomas y dialectos —podía incluso comunicarse con los animales—, aunque siempre lo leyéramos en español. A veces tenía que echar mano del diccionario, o de un atlas, o de una enciclopedia para no sentirme desubicado mientras leía un nuevo capítulo.

Más tarde me enteraría de que el origen de Kalimán no había sido de papel, sino de aire, en las ondas hertzianas, en la época de oro de la radiodifusión mexicana. Su avasallante éxito en la radio, como luego su adaptación a historietas, lo repetiría en 1972 en el cine, con una película de la que más adelante se filmaría una secuela.

La fuerza narrativa, expresiva, de Kalimán, El hombre increíble, sin duda contribuyó con mi gusto de echar a volar la imaginación, y allanaría el camino para lo que vendría poco después: mis lecturas de Cortázar, Kafka, Camus, Gabriel García Márquez y Borges... pero, como se suele decir, esa es otra historia...

*La imagen corresponde al número 14 de la edición original mexicana, y al número 4 de la edición colombiana, que fue la que llegó a mis manos y que tuve ocasión de coleccionar. Mientras que la edición mexicana fue lanzada en noviembre de 1965, la colombiana apareció poco más de diez años después, en enero de 1976. En México, el cómic se publicó durante 26 años ininterrumpidos, hasta 1991. En Colombia, hasta 1999.

martes, 15 de enero de 2008

Escuchar para leer


Librería Sónica es un espacio radial dedicado a la literatura, conducido por Linsabel Noguera y Jason Maldonado, que se transmite los domingos, a las once de la mañana, por Radio Caracas Radio a través del dial 750 AM (RCR 750 AM).

En él Linsabel y Jason, de manera informal y amena, ponen al día a su audiencia sobre efemérides, cuentan anécdotas relacionadas con los autores y sus obras, leen fragmentos de textos, recomiendan libros e informan sobre el acontecer literario del país, entre otras muchas cosas.

Gracias a la cordial invitación de Linsabel, ayer por la tarde, participé como invitado en la grabación del programa que se transmitirá el próximo domingo 20 de enero. Allí los tres conversamos un poco sobre literatura, cómics, teatro, sobre el proceso creativo y, desde luego, de mi libro de relatos Mensajes en la pared.

Los programas de Librería Sónica también pueden ser escuchados en la red a través del siguiente enlace.

Gracias a Linsabel y a Jason por crear y mantener este espacio hertziano dedicado a promocionar la lectura.

miércoles, 2 de enero de 2008

Bolaño conquista a los lectores de EEUU



Acaso sea una obviedad: todo buen escritor ha pasado antes por ser un disciplinado e insaciable lector. Edmundo Paz Soldán pudiera considerarse un buen ejemplo de esta regla.

En su blog, Río Fugitivo (por cierto, título de su novela que en 1998 fue finalista del premio Rómulo Gallegos, el mismo año en que Roberto Bolaño ganara con Los detectives salvajes), que mantiene desde octubre de 2005, suele colgar de tanto en tanto reseñas de sus últimas lecturas o análisis de la obra de sus autores predilectos.

En su más reciente post aventura cinco razones en relación con el triunfo de la obra de Roberto Bolaño en el mercado anglosajón de EEUU. “El país-continente tiene, según Milan Kundera, el provincianismo de los grandes, incapaces de ‘considerar su cultura en el gran contexto’. Es un país autónomo y endógamo, que se basta y sobra con sus propias novelas, sus propias películas, sus propias series de televisión (bueno, también pueden triunfar escritores de otros países si es que escriben en inglés: Amis, Barnes, McEwan). De vez en cuando, claro, alguien rompe la barrera y se instala en todas partes y se convierte en un imprescindible. Se le da, como hace cinco años, el “tratamiento Sebald” o el “tratamiento Murakami”. Este año que termina le tocó al chileno Roberto Bolaño (...)”, escribe Paz Soldán en su blog.

De sus razonamientos, destaco uno que no tiene nada que ver con literatura (¿o sí?):

Un “beat latinoamericano”, un poeta maldito que escribe en prosa. En Estados Unidos no sólo vende la obra; también vende el personaje. Los perfiles de Bolaño que salieron en el New Yorker, en Harper’s y en el New York Review of Books posicionaron al escritor chileno como una suerte de escritor beat a destiempo, un Kerouac para hoy, alguien que, como Rimbaud, convirtió el “mundo del verso en algo criminalmente seductor”. Se romantizó la vida vagabunda de Bolaño, se hizo hincapié en sus múltiples trabajos alimenticios como, por ejemplo, cuidador de un camping, se exageró su uso de drogas, etc. En el New Yorker, Daniel Zalewski escribió que, durante el golpe de Pinochet, Bolaño se convirtió en “un espía para la resistencia”. Harper’s llegó al extremo de sugerir que un escritor como Bolaño ya no era posible en el mundo hipersofisticado de la literatura norteamericana, llena de becas, congresos, adelantos millonarios, escritores que enseñan en universidades. Es decir, aquí también se romantizaba América Latina, tierra literaria de promisión en la que todavía podían existir escritores “salvajes” como Bolaño, no domesticados por el hipercomercio a la manera de Jonathan Franzen o Zadie Smith.

Tendría que añadir que Paz Soldán conoce bien la cultura estadounidense pues desde hace años vive en ese país. Incluso, en la actualidad, es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York.

Ahora le tocó el turno a los lectores estadounidenses de caer rendidos ante el mito y el genio de Bolaño.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Gajes del oficio



Hace escasamente dos años, y unos pocos días, en diciembre de 2005, viajé a España para participar en dos eventos: la presentación de un libro donde se incluía una de mis piezas de teatro y las deliberaciones de los premios de dramaturgia de Villa de Torreperogil, en su edición de ese año, de las que formaba parte del jurado.

Era la primera vez que salía del país en mi recién adquirido rol de escritor. Antes lo había hecho en innumerables ocasiones como ingeniero en informática, oficio que abandoné en 2003, como han de saber algunos de mis lectores, para dedicarme por completo a la literatura.

Entretanto rellenaba las formas de inmigración para mi entrada en España, al llegar a la casilla “Profesión”, tuve la duda de si colocaba “escritor” o “ingeniero en informática”. Quizá la costumbre, o un prurito para entonces inconfesable, me obligaron a escribir: “ingeniero en informática”.

Días después, de retorno a Caracas, ante esos chocantes formatos de inmigración, me ganó de nuevo la duda, ¿qué colocaba en la casilla de “Profesión”? Reflexioné un poco y tal vez gracias al buen trato recibido en Torreperogil, y a una extraña confianza adquirida durante el viaje, me atreví a colocar: “escritor”.

Mientras en el aeropuerto de Baraja el agente de inmigración pasó por alto lo que decía la casilla “Profesión” de mi formato, en Maiquetía no pasó desapercibida y el agente me hizo no pocas preguntas y comentarios relacionados con mi oficio de escritor.

Y es que esta profesión pareciera levantar sospechas en el ánimo de algunos de nuestros interlocutores. “¿Escritor? ¡Escritor es Gabriel García Márquez!”, parecieran pensar al tiempo que nos miran por el rabillo del ojo con una expresión a medio camino entre una profunda compasión y una inadmisible pena ajena.

Ahora que lo escribo —no sé si la experiencia vivida en los últimos cinco años ha aumentado mis niveles de paranoia—, siento que es la misma expresión que acostumbro a ver dibujada en los rostros de ciertos parientes, amigos o conocidos cuando respondo a su pregunta sobre qué estoy haciendo ahora.

Sin duda hay profesiones dentro de las cuales uno pareciera estar más obligado que en otras a tener éxito. O al menos a obtener esas prebendas que la gente común suele relacionar con el éxito: reconocimiento, premios, fama o notoriedad, y, desde luego, no podía faltar, dinero. El oficio de escribir pareciera ser una de ellas. ¿Les suena el “cuando seas famoso...”? Y es raro, o al menos paradójico, que se manifieste algo parecido en el inconsciente colectivo de un país donde la lectura no está entre las principales necesidades, actividades o pasatiempos de sus habitantes. En lo que a mí respecta, esto sí que debería ser digno de levantar irreductibles sospechas.

Tomar la decisión de ser escritor en nuestros países tal vez se aproxime demasiado a dar un salto al vacío. “Un acto de locura”, como dijo Vargas Llosa. Pero no hacerlo, deseándolo por encima de todo, sería en cambio un acto de cobardía. A mí me llevó casi veinte años entenderlo. Sin embargo, fue suficiente tiempo para interiorizar la lección y aprenderla.

Irónicamente, ahora que la he tomado como oficio, la literatura se me ha convertido en una gran incertidumbre. Cada vez que reflexiono sobre ella, sobre sus efectos, son enormes nubarrones los que se asoman en el horizonte. Nada luce despejado. A lo largo de los años que me desempeñé como ingeniero en informática, lo confieso, nunca me había sentido tan desguarnecido, tan frágil, como me he sentido en los últimos cinco años. Sin embargo, quizás sea precisamente esto, lo que cada día hace a la literatura más atractiva para mí, aumentando mis deseos de profundizar en ella. A pesar de los obstáculos encontrados, no veo manera de desandar el camino que decidí emprender a partir de 2003. Empecé a escribir historias a los once años, y, alcanzados los cuarenta, el gusto por hacerlo parece haberse reinventado, hallado nuevas vertientes.

Como dice la popular cuña de la tarjeta de crédito: “hay ciertas cosas que el dinero no puede comprar...”, entre ellas está la satisfacción de dedicarse a lo que uno desea. Y cuando la vida nos presenta esa oportunidad, importa poco lo que piensen o digan los demás.

Borges escribió que la vida exigía una pasión, la mía es escribir.

De ahora en adelante, en los formatos de inmigración que deba rellenar en los países que visite, en la casilla “Profesión”, no dudaré en colocar la palabra “escritor”.

Esa y no otra.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

A hacer teatro en el oeste


El Teatro San Martín de Caracas (TSMC) acaba de circular una convocatoria donde invita a los grupos de teatro y danza de la ciudad a presentar sus propuestas con el fin de ser seleccionadas e incluidas dentro de la programación de su nueva sala para la temporada 2008.

Se trata de la renovada “TextoTeatro”, sala anexa que acaba de ser refaccionada y equipada para su inmediata puesta en marcha.

“La Fundación Teatro San Martín, con el apoyo del Ministerio de Cultura-IAEM y de la Fundación Amigos del TSMC, ha invertido en la reparación de la sala, nuevas construcciones y adquisición de nuevos equipos, para ponerla a disposición de los grupos de teatro y danza”, dice la convocatoria.

La sala cuenta con 115 butacas, consola de 24–38 canales, banco de dimmers con capacidad para 24 reflectores, reflectores Fresnels, Lecko y Par, Equipo de sonido, planta, cd player, nueva platea y nueva cabina técnica.

Los grupos interesados pueden escribir, desde ya, presentando sus propuestas, al siguiente correo electrónico, con el asunto, “SALA TEXTOTEATRO 2008”: tsmc@tsmcaracas.com

A partir del 25 de enero de 2008, la sala TextoTeatro del TSMC estará disponible para realizar temporada en Caracas tanto de obras de teatro de cámara como de danza. Será programada para funciones de jueves a sábado, a las 8 PM, y los domingos a las 6 PM.

REQUISITOS DE LA SOLICITUD:
1.- Un email con: Nombre del Proyecto, autor, director, grupo. Breve reseña del grupo y del espectáculo.
2.- Fechas convenientes para la agrupación. Colocar dos meses, ejemplo: MARZO-ABRIL o AGOSTO-SEPTIEMBRE.

CRITERIO PARA LA SELECCIÓN:

1.- La SALA TEXTOTEATRO será programada durante el año 2008 con las propuestas recibidas a partir del 17 de DICIEMBRE del 2007 en nuestra dirección e-mail.
2.- Las solicitudes serán consideradas por orden de llegada.
3.- Sólo se programará espectáculos para público ADULTO. (Las obras de teatro infantil pueden postularse para la temporada en la SALA PRINCIPAL DEL TSMC por la misma vía, dirección e-mail.)
4.- LA SALA TEXTOTEATRO ES UN ESPACIO DE CÁMARA, ES DECIR, PARA OBRAS O ESPECTÁCULOS QUE PUEDAN ADAPTARSE A UN ESPACIO PEQUEÑO (5 mts de ancho, disminuyendo en forma de abanico, x 4 mts de profundidad y 5 mts de alto). ASÍ, SE LE DARÁ PRIORIDAD A LOS ESPECTÁCULOS QUE TENGAN UNA PROPUESTA ACORDE CON LA CAPACIDAD DEL ESCENARIO.

CONDICIONES GENERALES:

1.- La Sala se asignará para una temporada mínima de cinco fines de semana seguidos, pudiendo alargarse la misma, de darse las condiciones tanto de público como de programación.
2.- Las condiciones de reparto de taquilla será, durante el 2008: 70% para el grupo, 30% para el TSMC, luego del pago del 10% correspondiente al autor.El resto de las condiciones que se aplican para la Sala Principal y el funcionamiento interno del TSMC.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Coincidencias

El cemento más seguro para una convivencia democrática es la existencia de una densa cultura política instalada en la piel de la gente, es decir, una cultura democrática que funciona ella misma como límite del conflicto.

En Venezuela estamos lejos de ese ideal. Pero podemos caminar en esa dirección echando abajo los poderosos obstáculos de la miseria y la exclusión cuya persistencia hace inviable cualquier idea de país.

Rigoberto Lanz

lunes, 10 de diciembre de 2007

Así se construyen las ironías


Stalin fue candidato al premio nobel de la paz hace 60 años

Los ganadores se anuncian cada año, pero tiene que transcurrir medio siglo para que las candidaturas a los Nobel se hagan públicas, una regla que desvela con el tiempo que Stalin fue candidato al Premio de la Paz, mientras que Gandhi nunca logró el galardón en las cinco ocasiones que fue postulado. Stalin fue nominado en dos ocasiones: en 1945, por "sus esfuerzos para terminar la Segunda Guerra Mundial" y en 1948, a pesar de que su régimen hizo que murieran millones de personas. Ese año su candidatura estuvo al lado del paladín de la revolución pacífica contra la colonización británica en la India, Gandhi.


Fuente: Diario El universal de Caracas

sábado, 8 de diciembre de 2007

Premio de cuento para jóvenes autores

La Policlínica Metropolitana convoca al PREMIO DE CUENTO "POLICLÍNICA METROPOLITANA" PARA JÓVENES AUTORES, en su segunda edición (2008).

La Policlínica Metropolitana ha instituido este premio para Jóvenes Autores como un reconocimiento a los jóvenes talentos venezolanos en el arte de la escritura. Con este premio se pretende promocionar y estimular la alta creación juvenil y enriquecer el patrimonio cultural escrito.

Los autores que concursen deberán regirse por las siguientes

B A S E S

1.- Podrán participar todos los autores venezolanos, o extranjeros residenciados en el país, menores de 40 años.

2.- Se admitirá un sólo cuento por autor, de tema libre, los cuales deberán ser originales, inéditos y escritos en lengua española, con extensión comprendida entre las cinco (5) y las treinta (30) cuartillas, a doble espacio e impresas por una sola cara. Los textos participantes deberán ser inéditos, no premiados anteriormente ni comprometidos en otro concurso o publicación.

3.- Se otorgará un 1er. premio de Bs. 5.000.000, un 2do. premio de Bs. 2.000.000 y un 3er. premio de Bs. 1.000.000. El jurado podrá otorgar, además, las menciones que considere necesarias.

4.- Los cuentos participantes serán recibidos hasta el 15 de febrero de 2008. El veredicto se dará a conocer el 15 de abril de ese año, fecha en que se precisará el día del acto de premiación. Un número limitado de cuentos podría resultar con menciones honoríficas, a consideración del jurado, con opción a ser publicados junto con el cuento ganador, sin que ello implique ninguna retribución monetaria para los autores. Policlínica Metropolitana se reserva el derecho de publicación y explotación de las obras premiadas, así como el de las menciones honoríficas, en cualquier forma y modalidad, dentro y fuera del territorio nacional, sin limitación alguna. En consecuencia, el ganador, los premiados y aquellos con posibles menciones honoríficas, cederán a Policlínica Metropolitana los derechos para editar, publicar y comercializar las obras, en un número limitado de ejemplares y por un plazo máximo de diez (10) años, contados a partir de la fecha del concurso, aunque se trate de una coedición.

5.- Los premios serán indivisibles y no podrán ser declarados desiertos.

6.- Los textos participantes se enviarán con seudónimo, en cuadruplicado, a la siguiente dirección: Junta Directiva, Sótano 2, Policlínica Metropolitana, Calle A-1, Urbanización Caurimare, Caracas, 1060. En sobre aparte se colocarán el nombre del cuento, el seudónimo y los datos completos del autor (nombre, dirección, CI, teléfono, correo y un breve CV). También podrán participar enviando al correo electrónico: concursodecuentos@pcm.com.ve y un archivo adjunto con el cuento en word, y otro con los datos del autor.

7.- El jurado del concurso estará integrado por los escritores Eduardo Liendo , Federico Vegas y Oscar Marcano.

8.- Todo lo no estipulado en estas bases será resuelto por el Comité Organizador.

9.- El ganador se compromete a participar personalmente en la ceremonia de entrega del premio, actos de presentación y promoción de su obra. El autor ganador y aquellos con menciones honoríficas autorizarán a los organizadores del premio utilizar su nombre e imagen con fines promocionales.

10.- No podrán participar aquellas personas que trabajen en la Policlínica Metropolitana, C. A., ni en sus empresas filiales.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Teatro venezolano premiado en Japón


El Teatro San Martín de Caracas-TextoTeatro ganó el pasado lunes 26 de noviembre el PREMIO DEL PUBLICO en el 3er FESTIVAL INTERNACIONAL DE YAKUMO, Matzue, que finalizó en el Oeste de Japón. El grupo de Venezuela fue galardonado con el premio más importante del evento, otorgado por los espectadores a través de votación secreta.

Venezuela presentó en Yakumo el espectáculo WET DOG WAITING, versión internacional basado en la obra BANDOLERO Y MALASANGRE de Gustavo Ott, unipersonal estrenado en San Martín con el actor DAVID VILLEGAS.

Por su parte, los miembros del jurado, los norteamericanos Annet Procunier, James Sohre y el director de la Opera de Singapur, Chua Soo Pong, dieron el Premio a la Mejor Producción al grupo de Corea, Domo Theater Company por su montaje de Nightmare, un poderoso y conmovedor espectáculo dirigido por Hwang Woon Ki, quien también se llevó los premios al Mejor Director y al mejor actor de reparto, Kang Jun Hwan.

El Premio al Mejor Actor fue para Nawar Bulbul del grupo Al’Khareef Theater Company de Siria por su trabajo en A Feast Night Dream. El reconocimiento a la Mejor Actriz fue para Muriel Solatges del grupo Enfants Terrible de Francia por su trabajo en Les Plaisir d´la amour, obra que además obtuvo el Premio a la Mejor Actriz de reparto, Melanie Cervillon. El Prmio al dispositivo técnico fue a dar al grupo de los EE.UU, Altoona Theater , por su montaje de Alice.

Venezuela cerró así el Festival de Yakumo en el Alba Hall de la ciudad con esta obra definida por la critica de Matsue como “un extraordinario espectáculo que encantó a los espectadores por su fuerte contenido y la maestría actoral de Villegas, en lo que fue la noche más divertida, profunda y aplaudida de Matsue”.

Fuente: http://davidvillegas.blogspot.com/