miércoles, 2 de enero de 2008

Bolaño conquista a los lectores de EEUU



Acaso sea una obviedad: todo buen escritor ha pasado antes por ser un disciplinado e insaciable lector. Edmundo Paz Soldán pudiera considerarse un buen ejemplo de esta regla.

En su blog, Río Fugitivo (por cierto, título de su novela que en 1998 fue finalista del premio Rómulo Gallegos, el mismo año en que Roberto Bolaño ganara con Los detectives salvajes), que mantiene desde octubre de 2005, suele colgar de tanto en tanto reseñas de sus últimas lecturas o análisis de la obra de sus autores predilectos.

En su más reciente post aventura cinco razones en relación con el triunfo de la obra de Roberto Bolaño en el mercado anglosajón de EEUU. “El país-continente tiene, según Milan Kundera, el provincianismo de los grandes, incapaces de ‘considerar su cultura en el gran contexto’. Es un país autónomo y endógamo, que se basta y sobra con sus propias novelas, sus propias películas, sus propias series de televisión (bueno, también pueden triunfar escritores de otros países si es que escriben en inglés: Amis, Barnes, McEwan). De vez en cuando, claro, alguien rompe la barrera y se instala en todas partes y se convierte en un imprescindible. Se le da, como hace cinco años, el “tratamiento Sebald” o el “tratamiento Murakami”. Este año que termina le tocó al chileno Roberto Bolaño (...)”, escribe Paz Soldán en su blog.

De sus razonamientos, destaco uno que no tiene nada que ver con literatura (¿o sí?):

Un “beat latinoamericano”, un poeta maldito que escribe en prosa. En Estados Unidos no sólo vende la obra; también vende el personaje. Los perfiles de Bolaño que salieron en el New Yorker, en Harper’s y en el New York Review of Books posicionaron al escritor chileno como una suerte de escritor beat a destiempo, un Kerouac para hoy, alguien que, como Rimbaud, convirtió el “mundo del verso en algo criminalmente seductor”. Se romantizó la vida vagabunda de Bolaño, se hizo hincapié en sus múltiples trabajos alimenticios como, por ejemplo, cuidador de un camping, se exageró su uso de drogas, etc. En el New Yorker, Daniel Zalewski escribió que, durante el golpe de Pinochet, Bolaño se convirtió en “un espía para la resistencia”. Harper’s llegó al extremo de sugerir que un escritor como Bolaño ya no era posible en el mundo hipersofisticado de la literatura norteamericana, llena de becas, congresos, adelantos millonarios, escritores que enseñan en universidades. Es decir, aquí también se romantizaba América Latina, tierra literaria de promisión en la que todavía podían existir escritores “salvajes” como Bolaño, no domesticados por el hipercomercio a la manera de Jonathan Franzen o Zadie Smith.

Tendría que añadir que Paz Soldán conoce bien la cultura estadounidense pues desde hace años vive en ese país. Incluso, en la actualidad, es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York.

Ahora le tocó el turno a los lectores estadounidenses de caer rendidos ante el mito y el genio de Bolaño.

3 comentarios:

enigmas PRESS / Gandica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
enigmas PRESS / Gandica dijo...

...pues nomás vea usted. Que el cheli Bolaño nos llegó lejos después de todo.

Pretérito dijo...

Amén entonces, y que los bajos Dioses de la herrumbre y la idolatría esteparia se seintan contentos, con Roberto a un lado, de esta barrera vencida.