
Ayer domingo, 11 de febrero de 2007, fue abierta al público la retrospectiva que el Museo de Arte Moderno de Nueva York dedica al pintor venezolano Armando Reverón.
Jesús Soto y Reverón están considerados como los hitos mayores del arte moderno venezolano. Si bien la obra de Soto ha logrado un indiscutible reconocimiento internacional, sería ahora que la obra de Reverón, con esta exposición que ofrece el MOMA hasta el próximo 16 de abril, tendría su verdadero bautizo de fuego en el ámbito internacional.
Cuatro salas del sexto piso del prestigioso museo albergan cien piezas del pintor de Macuto. Entre paisajes, desnudos, autorretratos, sus fieles muñecas de trapo y otros objetos. Casi seis años le ocupó a John Elderfield, curador de la muestra y curador jefe del Departamento de Pintura y Escultura del museo, preparar esta retrospectiva de Reverón. El primer gran contacto que tuvo Elderfield con la obra del maestro venezolano se remonta a 1998, durante la Bienal de Sao Paulo, cuando vio un pequeño grupo de sus paisajes. Antes sólo había visto trabajos individuales del artista en exposiciones de arte latinoamericano. A partir de entonces Elderfield quedó fascinado con su obra y se dedicó a su estudio. Otro que está íntimamente ligado con la exposición es el venezolano Luis Enrique Pérez Orama, uno de los mayores conocedores de la obra reveroniana y curador de arte latinoamericano del Moma.
Hasta ahora Reverón había sido presentado (o disminuido, sería la palabra exacta) por algunos críticos como un impresionista tardío y extraviado en el caribe. Nada más apartado de la realidad. John Elderfield, dice: “Reverón no es un impresionista ni un post impresionista. En casos rarísimos llega a pintar yuxtaponiendo colores, técnica afecta a estos movimientos (...) Lo suyo, después de los paisajes blancos, es una reconstrucción de la pintura y de la representación”. Más adelante añade: “Lo extraordinario es que Reverón es el último de los grandes modernos clásicos revelados al mundo. No estaba preparado para tanta belleza y para el carácter radical de este artista. Mi especialidad es el modernismo europeo clásico y considero que la vinculación y contraste que hizo este venezolano entre los mundos de la apariencia real y el de la imaginación, llegan a estar más ejemplificados en él que en Matisse y Bonnard”.
Incluso el periodista Edgar Alfonzo-Sierra dejó colar ayer, en la edición del diario El Nacional, una anécdota que vincularía la obra de Reverón con Picasso:
Jesús Soto y Reverón están considerados como los hitos mayores del arte moderno venezolano. Si bien la obra de Soto ha logrado un indiscutible reconocimiento internacional, sería ahora que la obra de Reverón, con esta exposición que ofrece el MOMA hasta el próximo 16 de abril, tendría su verdadero bautizo de fuego en el ámbito internacional.
Cuatro salas del sexto piso del prestigioso museo albergan cien piezas del pintor de Macuto. Entre paisajes, desnudos, autorretratos, sus fieles muñecas de trapo y otros objetos. Casi seis años le ocupó a John Elderfield, curador de la muestra y curador jefe del Departamento de Pintura y Escultura del museo, preparar esta retrospectiva de Reverón. El primer gran contacto que tuvo Elderfield con la obra del maestro venezolano se remonta a 1998, durante la Bienal de Sao Paulo, cuando vio un pequeño grupo de sus paisajes. Antes sólo había visto trabajos individuales del artista en exposiciones de arte latinoamericano. A partir de entonces Elderfield quedó fascinado con su obra y se dedicó a su estudio. Otro que está íntimamente ligado con la exposición es el venezolano Luis Enrique Pérez Orama, uno de los mayores conocedores de la obra reveroniana y curador de arte latinoamericano del Moma.
Hasta ahora Reverón había sido presentado (o disminuido, sería la palabra exacta) por algunos críticos como un impresionista tardío y extraviado en el caribe. Nada más apartado de la realidad. John Elderfield, dice: “Reverón no es un impresionista ni un post impresionista. En casos rarísimos llega a pintar yuxtaponiendo colores, técnica afecta a estos movimientos (...) Lo suyo, después de los paisajes blancos, es una reconstrucción de la pintura y de la representación”. Más adelante añade: “Lo extraordinario es que Reverón es el último de los grandes modernos clásicos revelados al mundo. No estaba preparado para tanta belleza y para el carácter radical de este artista. Mi especialidad es el modernismo europeo clásico y considero que la vinculación y contraste que hizo este venezolano entre los mundos de la apariencia real y el de la imaginación, llegan a estar más ejemplificados en él que en Matisse y Bonnard”.
Incluso el periodista Edgar Alfonzo-Sierra dejó colar ayer, en la edición del diario El Nacional, una anécdota que vincularía la obra de Reverón con Picasso:
La película sobre Armando Reverón que rodó la cineasta venezolana Margot Benacerraf fue vista por el artista español epítome de la modernidad, Pablo Ruiz Picasso. El autor se interesó en ver la pieza cuando conoció a la directora. Le dijo incluso que sabía de la existencia de Reverón. Semanas después Picasso organizó la proyección que se haría en la plaza del pueblo francés de Valoris, con los habitantes del lugar. “Me gustó mucho. Vamos a hacer algo juntos”. Benacerraf hizo algunas tomas con el artista, pero el proyecto no llegó a cristalizarse. Durante los 6 años de investigación que condujeron a la actual exhibición de Reverón en el MOMA, se conoció que Picasso hizo en 1951 esculturas de muñecas colgadas como las que, insistentemente, aparecen en el documental de Benacerraf.
La muestra ha despertado gran expectativa entre el público y ha sido bien acogida por la crítica especializada de la gran manzana, principal invitada en la inauguración privada del pasado miércoles 7 de febrero. El viernes el cuerpo de artes visuales del diario The New York Times destinó parte de su portada y contraportada a una entusiasta crítica de la exposición firmada por Holland Cotter. También New York Sun, a través del crítico Lance Splund, le dedicó espacio a la muestra en su sección de arte y cultura. A lo largo del día de ayer, decenas de personas acudieron a la inauguración oficial.
Al César lo que es del César.
Al César lo que es del César.
